El entorno del paciente con esquizofrenia es una pieza clave para facilitar su integración social y laboral

20/10/2015

  • Conseguir la integración de las personas que sufren esquizofrenia y transmitir a la sociedad en qué consiste la enfermedad es uno de los grandes retos en Psiquiatría
     
  • Cada vez hay más datos que apoyan que el pronóstico en esquizofrenia está habitualmente vinculado a la demora en la realización del diagnóstico e inicio del tratamiento adecuado
     
  • Uno de los problemas presentes en al menos el 50% de los casos es la ausencia de conciencia de enfermedad
     
  • Los trastornos mentales como la depresión o la esquizofrenia constituyen más del 10% de lo que se denomina carga de las enfermedades, superando a otras como las cardiovasculares o el cáncer
     
  • Al menos el 50% de los pacientes no toma adecuadamente la medicación. Los especialistas señalan que hay que facilitar al paciente la toma del tratamiento farmacológico, evitando prescripciones complejas que lleven a olvidos o confusiones
     
  • El entorno del paciente es una pieza clave y los expertos insisten en que hay que trabajar con los familiares y amigos para explicarles lo que está sucediendo y enseñarles a ayudar al paciente en momentos de crisis
     
  • Según datos del Instituto Nacional de Estadística, la tasa de desempleo en este colectivo se sitúa en torno al 85%

Madrid, octubre de 2015.- Conseguir la integración de las personas que sufren esquizofrenia y transmitir a la sociedad en qué consiste la enfermedad, enterrando mitos y prejuicios que hacen aún más difícil la aceptación de la enfermedad por aquellos que la padecen son los grandes retos en Psiquiatría. Para facilitar y apoyar este objetivo y coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, Janssen ha coordinado una Jornada de Formación para los profesionales de los medios de comunicación, bajo el nombre, “Realidad de la persona con esquizofrenia: ¿hasta dónde puede llegar la integración del paciente?”.

Uno de los factores que ayuda a moderar el estigma y a mejorar la tolerancia social, parte del conocimiento de la enfermedad. En este sentido, conocer mejor la enfermedad, sus alteraciones neurobiológicas concretas y sus manifestaciones clínicas asociadas puede servir en el futuro para mejorar el abordaje de cada paciente con esquizofrenia.

 

Detección, fases iniciales y claves en el tratamiento eficaz de la esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno mental grave que afecta de manera global el funcionamiento personal de quien la padece y que se considera que, en la mayoría de los casos, tiene origen en una alteración del neurodesarrollo. Según el Dr. Fernando Cañas, jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Psiquiátrico Rodríguez Lafora (Madrid), “es posible que en edades tempranas ya se detecten algunas anomalías significativas, pero al ser en general poco específicas sólo cobran un valor claro al ser analizadas retrospectivamente”.

“Cada vez hay más datos que apoyan que el pronóstico en esquizofrenia está habitualmente vinculado a la demora en la realización del diagnóstico e inicio del tratamiento adecuado”, explica el Dr. Cañas. En este sentido, destaca la importancia del diagnóstico precoz y el mantenimiento del tratamiento ajustado a la situación del paciente en cada momento para reducir el deterioro a medio y largo plazo que produce el trastorno. De esta manera, se puede conseguir que un porcentaje significativo de pacientes puedan mantener un nivel de funcionamiento compatible con buena calidad de vida.

“El contacto del paciente con el especialista se produce, en la mayoría de los casos, cuando el trastorno ha llegado a la fase de síntomas activos claros”, explica el especialista. De esta manera, “para el diagnostico de la esquizofrenia, -continúa- es fundamental obtener una buena historia biográfica del paciente y realizar una exploración mental”. Sin embargo, esta valoración puede plantear un problema ante la posible falta de colaboración del paciente, ya que uno de los problemas presentes en al menos el 50% de los casos es la ausencia de conciencia de enfermedad.

Se trata de una enfermedad crónica y con tendencia a las recaídas. En este sentido, el Dr. Cañas destaca cuatro fases en el curso de la enfermedad: la fase prodrómica, que puede durar meses o años, y cursa con alteraciones en la vida intrapsíquica y en la conducta pero que no tienen una intensidad suficiente para poder hacer un diagnóstico claro; la fase activa o “brote” en la que aparecen claramente los síntomas psicóticos; la fase de remisión-estabilización, en la que puede haber recaídas, ligadas frecuentemente a un seguimiento inadecuado del tratamiento y la fase de defecto, con predominio de los síntomas negativos (apatía, falta de energía y motivación…), afectivos y cognitivos, así como una menor relevancia de los delirios y alucinaciones.

Impacto de la enfermedad en el paciente y su entorno

Según el Dr. Miquel Roca, presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), “la depresión, la esquizofrenia, la demencia y otros trastornos mentales constituyen más del 10% de lo que se denomina carga de las enfermedades, superando a otras como las cardiovasculares o el cáncer”.

Por lo que se refiere a la repercusión en el ámbito familiar, se habla de “carga” del cuidador de la persona afectada como una reacción emocional, psicológica, a la presión que supone la atención al familiar con enfermedad.

Para el Dr. Roca, “es fundamental apostar por intervenciones psicoeducativas, facilitar información, promocionar y proteger la salud física del paciente y contar con programas de integración para garantizar su recuperación funcional”.

Control de síntomas y claves para un tratamiento eficaz

Los especialistas señalan que hay que facilitar al paciente la toma del tratamiento farmacológico, evitando prescripciones complejas que lleven a olvidos o confusiones. En este sentido, el Dr. Jose Manuel Olivares, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital de Meixoeiro (Vigo), indica que “el mayor éxito terapéutico es aquel que consigue que la persona sea capaz de ser independiente, relacionarse socialmente, tener amigos, pareja, familia, trabajar,… Es decir, aquello que debería estar al alcance de cualquier persona”. La clave es conseguir que tanto el paciente como la familia participen activamente en el tratamiento desde el principio.

Hay muchos estudios sobre el cumplimiento del tratamiento por parte del paciente con esquizofrenia, pero el Dr. Olivares confirma que “al menos el 50% de los pacientes no toma adecuadamente la medicación, siendo optimistas”. No obstante, estos datos varían dependiendo de los recursos asistenciales, la facilidad de acceso al tratamiento, la implicación del equipo terapéutico, el tipo de tratamiento, el apoyo familiar y social del paciente, etc.

Pero, ¿cómo se puede facilitar la adherencia del paciente? El Dr. Olivares señala que “hay que ayudarle a entender lo que le está sucediendo y de cómo el seguimiento de las terapias puede ayudarle a superar la enfermedad”. Asimismo, el entorno del paciente es una pieza clave y “hay que trabajar con los familiares y amigos: explicarles lo que está sucediendo y enseñarles a ayudar al paciente en momentos de crisis, y apoyarles en momentos de frustración o cansancio”.

Integración social y laboral

Las personas con enfermedad mental son las que sufren las tasas de desempleo más altas. Para ellos, encontrar trabajo es una de las mayores dificultades a las que se enfrentan los pacientes, “en parte por la competencia con otros candidatos y con el añadido del handicap del estigma y la idea equivocada que la sociedad tiene sobre las personas con trastornos mentales”, explica Maribel Rodríguez, presidenta de FEAFES Empleo.

De hecho, según datos del Instituto Nacional de Estadística, la tasa de desempleo en este colectivo se sitúa en torno al 85%. Además, tardan mucho más en incorporarse al mercado de trabajo y a la búsqueda activa de empleo; así, desde que comienza la enfermedad hasta que se incorpora a itinerarios de empleo (es decir, cuando inicia a buscar empleo) transcurren una media de 8 años. La calidad del empleo que encuentran es, casi siempre, inferior a sus conocimientos y competencias, “ya que hay más puestos de trabajo libres para tareas menos cualificadas y, casi siempre, radicadas en el sector servicios”, apunta Maribel Rodríguez.

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