Al menos el 50% de las personas con enfermedad renal crónica tienen hipertensión arterial resistente

06/10/2013

Dibujo
• De los hipertensos que conocen su diagnóstico y reciben tratamiento sólo uno de cada tres varones y una de cada dos mujeres están bien controlados
• Se calcula que un 12% de los pacientes hipertensos tienen hipertensión resistente
• Todos los pacientes con hipertensión resistente, siempre y cuando hayan seguido los tratamientos farmacológicos previos de forma adecuada, pueden beneficiarse de la denervación renal que se plantea como una alternativa terapéutica definitiva
Bilbao, 6 de octubre de 2013.- La hipertensión arterial resistente es aquella que no se controla a pesar de estar tratados con, al menos, tres fármacos antihipertensivos diferentes (uno de ellos diurético) o la que requiere de cuatro o más medicamentos para su control. La enfermedad renal está asociada a la HTA porque es tanto causa como consecuencia de ella. De hecho, al menos un 50% de las personas con enfermedad renal crónica tienen hipertensión arterial resistente. Esta relación ha sido uno de los temas abordados en el XLIII Congreso de la Sociedad Española de Nefrología celebrado estos días en Bilbao. El Dr. José Luño jefe de Servicio del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, explica la implicación que tienen una sobre la otra: “la prevalencia de hipertensión arterial aumenta conforme disminuye la función renal pero al mismo tiempo, la hipertensión arterial no controlada es una de las causas más frecuentes de ERC a través de un progresivo daño vascular renal, llamado también nefroangioesclerosis”. De los hipertensos que conocen su diagnóstico y reciben tratamiento sólo uno de cada tres varones y una de cada dos mujeres están bien controlados. “A pesar de ser un enfermedad crónica y estar considerada como un problema de salud pública en España, un volumen alto de personas hipertensas no están diagnosticadas” asegura el Dr. Luño. Según los expertos, antes de diagnosticar a un hipertenso resistente es necesario tener en cuenta ciertas cuestiones claves como son: los errores por la mala calibración de los aparatos de medida, la falta de adherencia al tratamiento, descartar el consumo de alcohol o drogas y algunos anticonceptivos y ser consciente de que muchos pacientes sufren el conocido síndrome de bata blanca. “Una vez que se han descartado estas posibilidades, hay que insistir en una moderada ingesta de sal y en la reducción de peso, así como ajustar el tratamiento a las dosis óptimas de cada fármaco antihipertensivo, incluyendo un tratamiento diurético adecuado potente y eficaz para corregir el exceso de volumen extracelular”, asegura el experto. Cuando el tratamiento con más de cuatro fármacos no funciona y el paciente sigue padeciendo hipertensión arterial resistente, una vez adecuadamente descartadas otras causas de HTA secundaria, la opción más eficaz es la denervación renal.
Denervación renal como alternativa terapéutica La denervación renal es una nueva técnica que consiste en la destrucción de las fibras nerviosas que conectan el riñón con el sistema nervioso simpático central. La simpatectomía era una alternativa terapéutica antigua, poco utilizada por ser muy agresiva para el paciente. Actualmente la intervención resulta mucho menos invasiva y se perfila como una alternativa más en el tratamiento de la hipertensión arterial resistente. El Dr. Julián Segura, jefe de la Unidad de Hipertensión del Hospital 12 de Octubre de Madrid comenta que “es una técnica conocida desde hace tiempo, pero la novedad es que ahora, en lugar de realizar una intervención quirúrgica abierta y complicada, se introduce hasta la arteria renal un catéter que emite una señal de radiofrecuencia. Esta señal produce la destrucción de las fibras nerviosas simpáticas que son las que conectan con el sistema nervioso simpático y el riñón”. Un reciente trabajo publicado con datos del Registro Nacional de Monitorización Ambulatoria de Presión Arterial calcula que un 12% de los pacientes hipertensos tienen hipertensión arterial resistente y “por tanto serían potenciales candidatos a la denervación renal”. No obstante, “antes de pensar en dicha técnica, el paciente debe someterse a un protocolo diagnóstico y terapéutico exhaustivo, dirigido a confirmar sus cifras tensionales mediante monitorización ambulatoria, corrección de factores relacionados con la hipertensión arterial resistente, despistaje de hipertensión secundaria y optimización del tratamiento farmacológico” recalca el Dr. Segura. Según los especialistas, la denervación es una técnica que abre expectativas al tratamiento y al adecuado control de pacientes con hipertensión arterial muy resistente. ”No es una alternativa a la medicación ya que ésta va a seguir siendo necesaria, pero esta técnica va a permitir controlar a personas que sólo con la medicación era difícil o imposible de controlar” plantea el Dr. Segura. Asimismo, asegura que “el efecto secundario más frecuente es un hematoma o pequeña hemorragia provocadas por la punción. Puede ocurrir en algún caso una complicación directamente en la arteria renal que es donde se hace la denervación renal, pero hasta el momento, y según los estudios hechos, son muy pocos los casos y se resuelven en el mismo procedimiento”.
La gran limitación que presenta esta técnica es el coste que tiene ya que los catéteres son herramientas caras. ”Esperamos que en el futuro sea más asequible y por tanto resulte más accesible y un mayor número de pacientes se beneficien de ella”, confiesa el Dr. Segura. La investigación y los avances en denervación renal están centrados en identificar los subgrupos de pacientes que más pueden beneficiarse de la técnica, así como al desarrollo de nuevos catéteres con distintas características, diferentes número de aplicaciones de radiofrecuencia, tamaño, materiales, etc.
 

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