El análisis de una mutación genética permite conocer las posibilidades de curación de la hepatitis C

24/02/2011

•    El gen de la interleucina 28B permite catalogar, genéticamente, la susceptibilidad y capacidad del organismo para defenderse del virus C de la hepatitis, tanto de forma espontánea como después de recibir tratamiento antiviral
•    Otros factores que ayudan a predecir la respuesta al tratamiento son: la carga viral y el genotipo, que dependen del virus, y la fibrosis y trastornos metabólicos que dependen del propio paciente
•    El Estudio OPTIM, que incluye a más de 80 centros, busca demostrar el importante papel de estos factores y la necesidad de su análisis para determinar los pacientes que deben iniciar el tratamiento con la terapia estándar (interferón pegilado + ribavirina) o los que deberán esperarse a la triple terapia
•    Un nuevo estudio fármaco-económico, realizado en España, muestra que la combinación de interferón pegilado alfa-2a (Pegasys®) y ribavirina es una estrategia coste-efectiva en comparación con peginterferón alfa-2b y ribavirina en el tratamiento de la hepatitis C
La hepatitis C es una enfermedad muy prevalente que afecta a 170 millones de personas en todo el mundo. Además, es una infección que se cronifica con mucha frecuencia provocando, en paciente crónicos, cirrosis o cáncer en un 5-25% de los casos. “A pesar de ser una patología muy trascendente”, el doctor Ricard Solà, jefe de la Sección de Hepatología del Hospital del Mar de Barcelona, subraya que, “a diferencia de otros virus, la hepatitis C se puede curar”.
“En los últimos años, han aparecido nuevos y mejores tratamientos, como el interferón pegilado + ribavirina, que han aumentado las tasas de curación de un 6-12%, en la década de los 90, a un 66-70% en la actualidad”, indica el especialista. “Aunque el último gran descubrimiento que ha cambiado la historia de la enfermedad nos ayuda a predecir las posibilidades de curación de los pacientes antes de iniciar el tratamiento”, añade el doctor Manuel Romero, jefe del Servicio de Digestivo del Hospital de Valme de Sevilla.
En este sentido, es importante señalar que hasta ahora se conocían múltiples factores que incidían en las probabilidades de curación de los enfermos con hepatitis C: algunos que dependen del virus (como la carga viral y el genotipo) y otros del paciente (el grado de enfermedad en el hígado: fibrosis y trastornos metabólicos). “Analizando la distribución de estos factores, las posibilidades de curación varían desde un 0-10% hasta un 90-100%”, explica el doctor Romero.
Este era el escenario, ya tendente hacia la individualización del tratamiento, en donde se planteaban los protocolos de actuación frente a la enfermedad en función de las posibilidades de curación. “Pero un nuevo factor, y más importante, ha cambiado la historia de la hepatitis C en la actualidad. La aparición de una única alteración genética en el cromosoma 19, en el gen de la interleucina 28B, permite clasificar las posibilidades de curación de una persona”, afirma el Dr. Romero. “Cada uno de nosotros nacemos con un genotipo en la interleucina 28B que permite catalogar, genéticamente, la susceptibilidad y capacidad del organismo para defenderse del virus C de la hepatitis, tanto de forma espontánea como después de recibir tratamiento antiviral. Por ello, su análisis determina si se tiene predisposición o no para curarse”, añade.
La técnica para realizar este examen se está extendiendo ya por los hospitales españoles y, por ello, se ha iniciado un estudio prospectivo y español (OPTIM), que incluye a más de 80 centros, que busca mostrar de forma precisa el importante papel del conjunto de los factores pronósticos y la necesidad de su análisis para determinar los pacientes que deben iniciar el tratamiento con la terapia (interferón pegilado alfa-2a + Ribavirina) o los que deberán esperarse a la triple terapia. “Esta técnica –añade el Dr. Solá- nos va a permitir seleccionar a los pacientes que se pueden curar con interferón más ribavirina sin necesidad de esperar al tratamiento triple ya que las nuevas moléculas son eficaces pero al parecer elevarán el coste total de la terapia y tienen efectos secundarios difíciles de manejar. La nuevas opciones terapéuticas ofrecerán una alternativa muy valida, sin embargo sería un error crear falsas expectativas ya que deben tenerse en cuenta los beneficios, costes y el incremento de los efectos secundarios”. Alternativas actuales de tratamiento La búsqueda de un método óptimo en función de la respuesta de cada paciente es una realidad. “Existen personas que necesitan “tratamiento corto”, que puede durar hasta 6 meses, y que supone un coste menor para el Sistema Nacional de Salud al estar indicada una terapia estándar sin que esto menoscabe las probabilidades de curación de la enfermedad”, argumenta el doctor Juan Turnes, médico hepatólogo del Complejo Hospitalario de Pontevedra. “Por otro lado, para aquellos pacientes con mayor resistencia al tratamiento, en donde el virus desciende lentamente, se ha comprobado que su prolongación hasta año, año y medio, puede suponer la curación”, añade el experto.
“Desde el punto de vista médico, el manejo de pacientes que no han respondido al tratamiento coloca al especialista en una situación difícil ya que no está claro que sean pacientes ideales para las nuevas terapias. No podemos, por tanto, descartar su abordaje terapéutico, en la actualidad, porque puede que en un futuro tampoco sean buenos candidatos”, indica el doctor Turnes.
Teniendo en cuenta esta situación y analizando las opciones actuales de tratamiento es necesario buscar la estrategia más coste-efectiva para combatir la hepatitis C. En este sentido, en el marco del Congreso, se presenta un nuevo estudio fármaco-económico llevado a cabo en España que demuestra que la combinación de interferón pegilado alfa-2a (Pegasys®) y ribavirina ha demostrado ser una estrategia coste-efectiva en comparación con peginterferón alfa-2b más ribavirina.
Según este estudio, basado en un metaanálisis realizado por el grupo independiente Cochrane en el que se revisaban distintos ensayos clínicos que comparaban la eficacia de las dos principales opciones terapéuticas existentes (en combinación con la ribavirina) para la hepatitis C crónica, Pegasys® no sólo es más efectivo sino también menos costoso.
“La evidencia científica mostraba que los pacientes tratados con interferón pegilado alfa-2a tienen un 11% más de probabilidad de alcanzar respuesta viral sostenida (curación)  frente a los tratados con interferón pegilado alfa-2b”, indica el doctor Turnes. “En base a esta información, se ha desarrollado un modelo fármaco-económico para evaluar nuevos datos mediante un sistema matemático que permite hacer una simulación de la evolución fa largo plazo de los pacientes con hepatitis C tratados con las dos principales opciones de tratamiento disponibles en la actualidad. Los resultados muestran que los beneficios del tratamiento con Pegasys® son mejores tanto en términos de eficacia, hablando de años de vida ajustados por calidad de vida, como en ahorro de costes”, añade el especialista.
“Tanto es así –continúa el Dr. Turnes- que podemos afirmar que se puede conseguir un ahorro de entre 700 y 1.900 euros por paciente, dependiendo del genotipo de virus C”.
Existen grandes expectativas de futuro en cuanto a la hepatitis C ya que “hay alrededor de 12 moléculas en desarrollo avanzado que pueden ayudarnos a alcanzar cifras de curación de 80/85% de los pacientes”, concluye el doctor Solà.
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