El futuro de la seguridad alimentaria pasa por la transparencia

30/04/2013

Es en el etiquetado y la presentación donde se encuentran los principales defectos de los productos alimenticios e industriales en nuestro país, tal y como ha puesto de manifiesto Manuel Carbó, director del Centro de Investigación y Control de la Calidad (CICC) del Instituto Nacional de Consumo (INC) del Ministerio de Sanidad, en un desayuno informativo celebrado recientemente en Madrid sobre “El papel de los laboratorios en la seguridad alimentaria y en la calidad de los alimentos”. A pesar de ello, nos encontramos con que el espacio europeo es el más seguro del mundo en cuanto a los alimentos que consumen sus ciudadanos, según la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB).
Por su parte, Javier Ignacio Jáuregui, director de Tecnología Analítica del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), ha insistido en el hecho de que cualquier empresa de este sector “tiene como objetivo asegurar la salubridad de sus productos”. Es por ello que “el futuro de la seguridad alimentaria pasa por la trasparencia”. En este sentido, “ha habido una evolución tremenda hacia un mayor autocontrol en este ámbito en los últimos años”, explica. Asimismo, “la formación del consumidor se articula como un importante reto a superar en el futuro”. Aunque la situación general en cuanto a control “es buena, es importante contar con tecnología innovadora en todos los procesos posibles”, concluye.
Los productos alimenticios deben ser seguros y ofrecer el grado de calidad exigido por las normas que los regulan. Dicho esto, los análisis a realizar son cada vez más numerosos e incluyen un mayor número de parámetros a determinar. En la Ley 17/2011, de Seguridad Alimentaria, se contempla la creación de una red de laboratorios (RELSA) con los objetivos de optimizar los recursos existentes y fomentar la acreditación de los métodos analíticos utilizados para el control oficial. Gracias a esto, se debería llegar a un mayor control analítico (ampliando las determinaciones a nuevos contaminantes y mejorando el control de los parámetros de calidad) para garantizar los niveles de calidad exigidos por los consumidores.
piramide
 

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