Expertos piden mejoras en las estrategias de prevención del cáncer de cuello de útero

26/11/2010

Hoy empieza en el Palacio de Congresos de Valencia el XXII Congreso Anual de la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC), la referencia española en infección por papilomavirus, tracto genital inferior y colposcopia. “Se prevé una asistencia de más de 400 profesionales”, según datos aportados por el doctor Enrique García García, presidente del Comité Organizador Local y jefe del Servicio de Ginecología de la Fundación Instituto Valenciano de Oncología (FIVO). La principal novedad con respecto a ediciones anteriores será la celebración de un curso de patología vulvar, con el objetivo de “hacer una puesta al día de una parte de los órganos genitales femeninos a la que no se le presta toda la atención que se debiera”.
Porque cada día mueren dos mujeres en España a causa del cáncer de cuello de útero, el tema central del congreso será su prevención. Más de 17.000 mujeres presentan lesiones precancerosas con alto riesgo de progresar a cáncer de cuello de útero, una enfermedad que afecta a cerca de 2.500 mujeres al año en España, de las que 160 se registran en la Comunidad Valenciana (7 casos por 100.000 mujeres y año). Asimismo, se calcula que en dicha región podrían estar realizándose más de 170.000 citologías al año. “Es necesaria una mayor concienciación en torno a la importancia de esta prueba diagnóstica, aconsejándose la realización de una citología cada tres años”, señala el experto. Un estudio en el que están participando 13 hospitales valencianos ha documentado 431 casos de lesiones precancerosas de alto grado (CIN II / III), 41 de las cuales han sido registradas en mujeres con edades comprendidas entre los 16 y los 25 años. “Los resultados definitivos de esta investigación serán presentados en abril de 2011”.
El “Curso de Prevención para Atención Primaria” es otra novedad destacada del congreso. Dirigido a personal de enfermería, matronas, médicos de familia y pediatras, el curso pretende ofrecer a estos profesionales “la mayor cantidad de información posible en torno a las últimas novedades que se van a exponer en el congreso, y reafirmar teorías clásicas que pueden estar olvidadas de tan asumidas o deterioradas por informaciones incorrectas”, señala el doctor Juan Carlos Martínez Escoriza, presidente de la AEPCC. “Es normal y habitual que las mujeres establezcan su primer contacto sanitario con el médico de familia”, comenta el experto. Por ello, este profesional “debe ser conocedor de los criterios de prevención primaria –mediante la vacunación frente al virus del papiloma humano- y secundaria –mediante la realización de una citología cada 3 años-, y de los tratamientos aplicables a las diversas patologías del cuello de útero”.
Más de 90 comunicaciones recibidas Por su parte, el doctor Luis María Puig-Tintoré, presidente del Comité Científico y profesor de Ginecología de la Universidad de Barcelona, se ha referido a las más de 90 comunicaciones recibidas, “todas ellas de una gran altura científica”. Entre ellas, el experto ha destacado un estudio español que ha contado con la colaboración de un laboratorio holandés. Sus resultados “demuestran la eficacia de un método de auto-toma vaginal para detectar la presencia del papilomavirus y definir su tipo concreto”. También está prevista la presentación de un novedoso modelo farmacoeconómico que analiza el impacto de la vacunación frente al cáncer de cérvix en España considerando una cobertura vacunal media del 80%. En este contexto, mañana se presentarán los últimos datos de eficacia de las dos vacunas actualmente disponibles para prevenir el cáncer de cérvix, entre otros asuntos de interés.
Los expertos reunidos en el XXII Congreso Anual de la AEPCC pedirán mejoras en las estrategias de prevención del cáncer de cuello de útero, fomentándose el cribado y la vacunación frente al papilomavirus. Además, el experto ha apuntado que sería deseable que se controlara el intervalo del cribado y su aplicación a la población femenina para detectar el cáncer en sus estadios iniciales y sus lesiones precursoras. Además, “al no vacunar a todas las adolescentes por la sanidad pública, se va a dejar de inmunizar a un número importante de mujeres con el grave perjuicio que se ocasionará a las mujeres no vacunadas”, ha señalado. “Como mínimo, sería deseable que se controlara su administración en las edades establecidas por la sanidad pública (12-14 años)”, añade. A este respecto, es de destacar que “la cobertura vacunal es casi óptima en aquellas comunidades en las que la vacuna es administrada desde la escuela”.

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