Hacer el mono en la oficina

29/11/2012

Como en muchos otros aspectos del mundo laboral, la influencia anglosajona ha hecho mella entre los jefes preocupados por la productividad de su empresa y por las buenas relaciones entre compañeros y equipos de trabajo. De unos años a esta parte han surgido multitud de actividades que armonizan estas relaciones y que consiguen que trabajar con nuestro compañero no suponga un conflicto. Algunas de estas ideas son: los coaches o los cursos de idiomas, las cañas después del trabajo o incluso fines de semana multiaventura. Pero lo último es una excéntrica genialidad: hacer el mono en la oficina.
El biólogo y experto en liderazgo Patrick van Veen considera que observando a los simios comprenderemos mejor a nuestros compañeros de trabajo. Para ello ha conseguido que el zoológico de Chester (Reino Unido), que alberga una de las comunidades de chimpancés más grandes del mundo, abra las jaulas para que empresas de la zona puedan observar a estos animales. Esta iniciativa, con respaldo científico, es una manera entretenida de poder, al fin, entender al compañero de oficina.

Según el experto holandés, el comportamiento primitivo sigue vigente en el mundo laboral y hemos de aprender de él. Los chimpancés se parecen a nosotros en nuestros complejos comportamientos sociales, han demostrado ser capaces de aprender comportamientos, poseen buena memoria y hace un uso prodigioso de las herramientas. Es más, los humanos nos parecemos más a ellos que un elefante asiático a uno africado, compartimos un 99% de la carga genética. Observando la relación que mantienen estos animales, los alumnos asistentes al curos confirman que muchas oficinas se parecen bastante ya que se cuidan unos a otros, distinguen las jerarquías y tienen instintito protector (patrones de conducta muy similares entre los seres humanos). El experto pone el ejemplo de los monos aseándose unos a otros enfatizando la importancia de esta clase de actitudes de apoyo en el trabajo.
A van Veen se le ocurrió la idea de estos cursos mientras trabajaba en una compañía de seguros. Por un lado, consideraba que su comportamiento anterior con primates le había beneficiado a la hora de tratar con sus compañeros y por otro porque, según afirma, su exjefe se parecía a un gorila: “media dos metros, era enorme y te miraba por encima de sus gafas cuando entrabas en su oficina, era realmente un gorila”.

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