La globalización del rey desnudo

28/01/2011

El artículo que publica esta semana la revista Nature en donde se informa de que el orangután entre en el club de los seres vivos que tienen ya completa la secuenciación de su código genético, está dando mucho que hablar, sobre todo porque se vuelve a demostrar las similitudes de algunos simios con nosotros. Ya se sabía que el chimpancé comparte el 99% del ADN con el ser humano. Ahora descubrimos que en el caso del orangután, compartimos un 97% del ADN, aunque el desarrollo evolutivo ha sido bien diferente: nosotros, y los chimpancés, mutamos más rápido, tanto que hace ya mucho que nos hemos quedado casi sin pelo. El mono desnudo, fue la exitosa expresión divulgada en su día por Desmond Morris, zoólogo que casi en los albores del descubrimiento del ADN comparaba ya comportamientos de humanos y  simios.
Al hilo de esta noticia, y profundizando en el concepto de desnudez como característica diferencial del humano, cabe recordar el cuento del rey desnudo de Andersen, en el que todos sabían que el rey estaba desnudo salvo él mismo. ¿No estamos, hoy día, en un proceso de globalización que incluye también este hecho, es decir, que todos estamos realmente desnudos, sin darnos cuenta, y a la vista de todo el planeta? Por lo menos, el Cablewate, si no desnudos, ha dejado a más de uno en bragas…Y es que la globalización elimina las fronteras, sí; nos homogeneiza, también; pero por lo que se ve, incluso nos desnuda…
Nos estamos convirtiendo en una sociedad ultrapanóptica, que acaso no tiene como único objetivo el que hace unas décadas argumentaba Michel Foucault en “Vigilar y castigar”, el de desarrollar un control absoluto sobre el total de la población, sino que se produce de un modo más caótico y descontrolado, casi como consecuencia del devenir de la tecnología desde la implantación masiva de Internet.
¿Cómo lograr la debida protección de la privacidad en este contexto? ¿Debemos convertirnos en ciberparanoicos, recuperar otra vez las teorías conspirativas, o acaso, más bien, hay que amoldarse al nuevo escenario, y tratar de mantener los códigos éticos, la información fidedigna y todos los valores clásicos que han propiciado hasta ahora el progreso de la humanidad, adaptados a este nuevo entorno?
Es razonable pensar que es más lógico lo segundo, y en ello andamos, claro, pero a veces las cosas no nos las ponen demasiado fácil. Fíjense, si no, en el Google Goggles, ya disponible para Android y iPhone, que permite hacer una fotografía y buscar a través de Google de qué o de quién se trata. Es decir, si hacemos una foto a un señor por la calle, podremos saber quién es con gran probabilidad, y a partir de aquí, todo tipo de datos sobre ese señor serían fácilmente accesibles on line. Puede que no estamos desnudos todavía, pero, ¿no es verdad que nos queda poco?

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