La insuficiencia cardiaca es la primera causa de hospitalización en mayores de 65 años en España y ocasiona el 5% de los ingresos

20/11/2010

Alrededor de 2.000 expertos se dan cita en Oviedo en el XXXI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI)
La insuficiencia cardíaca (IC) es un síndrome clínico muy prevalente, cuya incidencia aumenta de forma sostenida especialmente entre la séptima y la octava décadas de la vida. Así, cerca del 1% de la población mayor de 40 años presenta IC, y su incidencia se dobla con cada década de edad y se sitúa alrededor del 10% en los mayores de 70 años.
Concretamente, la IC es el primer o segundo diagnóstico más común de ingreso en la mayoría de servicios de Medicina Interna en España. “Es por ello obvio que el especialista en medicina interna juega un papel primordial en atender a los pacientes con IC”, señala el Dr. Francesc Formiga, coordinador del grupo de trabajo de Insuficiencia Cardiaca de la Sociedad Española de Medicina Interna.
El experto afirma asimismo que, en general, “los servicios de Medicina Interna atienden a pacientes de edad elevada, con mayor porcentaje de IC diastólica, y elevada comorbilidad”, y añade que “también participan en el seguimiento en las distintas unidades de hospitalización a domicilio, que ofrecen unas posibilidades ideales para completar el tratamiento de los pacientes, en ocasiones después del alta del hospital y en otras directamente desde los Servicios de Urgencias hospitalarios”.
En España, al igual que en otros países desarrollados, la IC es la primera causa de hospitalización en mayores de 65 años y supone, aproximadamente, el 5% de todas las hospitalizaciones.
En este sentido, los especialistas recuerdan que la IC es un trastorno progresivo y con gran mortalidad, a pesar de que el paciente reciba el tratamiento adecuado. La supervivencia es de alrededor del 50% a los 5 años del diagnóstico, una cifra peor que la que ocasionan muchos tipos de cánceres. Esta enfermedad es la tercera causa de muerte cardiovascular en España, por detrás de la cardiopatía isquémica y la enfermedad cerebrovascular.   En las últimas décadas, la prevalencia y las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca han aumentado de manera considerable en los países desarrollados, por lo que se espera que “su frecuencia siga creciendo en los próximos años, dado que no se han producido descensos apreciables en su incidencia; sin embargo, su supervivencia si está mejorando gracias a la disponibilidad de mejores tratamientos”, según el Dr. Formiga.
Por ello, entre los retos para el futuro inmediato y los temas que se están abordando en el XXXI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) están el mejorar la prevención y diagnóstico precoz de esta enfermedad, el mejorar la información para el diagnóstico y tratamiento de los pacientes con IC y el familiarizarse con técnicas más modernas como la resincronización cardíaca.
El grupo de Insuficiencia Cardiaca de la SEMI es el primer conjunto de trabajo que se creó en la SEMI, sigue congregando a un gran número de internistas en sus respectivas reuniones y tiene diversos proyectos en marcha, como el registro RICA -con más de 1000 pacientes incluidos-, y el estudio DICUMAP -a punto de ser el estudio con mayor número de pacientes con insuficiencia cardiaca y con estudio de la tensión arterial con MAPA (monitorización ambulatoria de la presión arterial) conocido.
La fibrilación auricular, uno de los principales diagnósticos en Medicina Interna Según diversos registros, la fibrilación auricular (FA) es uno de los principales diagnósticos asociados en todos los pacientes ingresados en los Servicios de Medicina Interna -se diagnostica a hasta el 20% de los pacientes ingresados-.   La FA es la arritmia mantenida más frecuente; de ella se deriva una notable morbi-mortalidad en forma de ictus, tromboembolia, IC y deterioro de la calidad de vida. Es un trastorno que aparece a todas las edades, pero que es muy frecuente entre los ancianos, como se ha objetivado en diversos estudios epidemiológicos que demuestran que la prevalencia crece, desde alrededor del 1% en los menores de 60 años, a más del 10% en los mayores de 85 años.
Las enfermedades médicas asociadas a la FA son la hipertensión arterial, sobre todo en los ámbitos extrahospitalarios, y la cardiopatía isquémica y la IC entre los enfermos estudiados en ámbitos hospitalarios. “La FA no valvular multiplica el riesgo de ictus isquémico aproximadamente por cinco y causa alrededor del 15% de los ictus, aunque en la población de más edad (entre 80 y 89 años) esta proporción es incluso más elevada, alcanzando, aproximadamente, el 24%”, señala el Dr. Formiga.
 
Nuevas estrategias de abordaje de las enfermedades autoinmunes sistémicas Durante el Congreso se están abordando también las estrategias que se están planteando en la actualidad para el tratamiento de las enfermedades autoinmunes sistémicas. En este sentido, el Dr. Lucio Pallarés, coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades Autoinmunes (GEAS) de la SEMI afirma que “los nuevos conocimientos clínicos y terapéuticos, y la evolución de estas enfermedades en los últimos 25 ó 30 años, con el desarrollo de morbilidad, daño vascular, daño óseo, etc., nos han enseñado que tenemos que empezar a cambiar las estrategias, tanto en la valoración del paciente como en las pautas de tratamiento, con el fin último de realizar una valoración integral de la persona que padece alguna enfermedad de este tipo”.
Se conoce como enfermedades autoinmunes sistémicas a aquellas que se producen por el funcionamiento anómalo de uno o varios de los sistemas de defensa, lo que acaba provocando daño al propio organismo. Aunque por lo general son las mujeres las que se ven afectadas por estas patologías, esta proporción puede variar, e incluso igualarse, si se analiza de forma particular cada una de las patologías.
Así, continúa el Dr. Pallarés, “las enfermedades con mayor prevalencia en la población son el Lupus Eritematoso Sistémico –la más conocida-, el Síndrome de Sjögren, la Esclerodermia, las Vasculitis Sitémicas, y las Miopatías inflamatorias, entre otras. Si no se diagnostican y controlan de forma correcta, pueden ocasionar daño y afectar de una manera importante a la salud”.
En cuanto al tratamiento, el experto declara que “es necesario cambiar las pautas que desde hace años se han venido aplicando por otras que reducen la morbilidad”. El futuro de estas enfermedades en relación con su diagnóstico y tratamiento se basa fundamentalmente en las perspectivas investigadora y clínica. En el primero de los casos, “ha de pasar por la genética, epigenética y proteómica, claves para entender por qué se inicia la enfermedad en una persona, y por qué en otra no. Además, es esencial profundizar en el conocimiento del funcionamiento del sistema de defensa”, indica el Dr. Pallarés. En relación con el segundo aspecto, el clínico, el especialista indica que “es fundamental alcanzar un equilibrio entre el beneficio del tratamiento y la calidad de vida que se consigue, evitando el daño asociado al tratamiento”.
Para facilitar el estudio de estas enfermedades, el GEAS ha impulsado la creación de Registros Nacionales de pacientes. Desde hace años, el GEAS ha creado el registro BIOGEAS, un registro de terapias biológicas en estas patologías. “En la actualidad, algunos de los registros de los que disponemos son el Registro nacional de Pacientes con Síndrome de Sjögren (GEMESS), con más de 1.000 casos registrados; el Registro nacional RESCLE de Esclerodermia, que se ha iniciado con más de 950 casos; el Registro Nacional RELES de pacientes que debutaron con lupus en 2009, que cuenta actualmente con un centenar de casos registrados; y los registros de pacientes con enfermedad de Behçet y Vasculitis sistémicas”.
La seguridad clínica del paciente en Medicina Interna El ingreso en un hospital entraña siempre ciertos riesgos derivados del entorno, los procedimientos que se utilizan y la situación de especial vulnerabilidad de los enfermos que en él se encuentran. La Seguridad Clínica se concibe como el conjunto de mecanismos que aseguran un buen funcionamiento de los servicios sanitarios para garantizar al ciudadano la máxima seguridad en relación con esos riesgos. “La preocupación reciente por la seguridad de los pacientes, como concepto y estrategia, entronca con los fundamentos hipocráticos de la medicina, el no hacer daño; si bien se han incorporado métodos de análisis, aprendizaje e implantación de otros campos, como la industria o la aviación”, señala Javier García Alegría, vicepresidente primero de la SEMI.
“El cambio conceptual”, continúa el Dr. García Alegría, “implica a las organizaciones en su conjunto, y no se centra en los actos individuales”. En España existe una Estrategia de Seguridad del paciente propiciada por las autoridades ministeriales y por las comunidades autónomas.
Los enfermos de Medicina Interna tienen un mayor riesgo en la hospitalización por varios factores. El experto destaca entre estos su edad avanzada y su alta comorbilidad y fragilidad. Además, precisa, estos pacientes necesitan unos cuidados de alta complejidad debido a la polimedicación, la necesidad de cuidadores y la dificultad de la transición al domicilio tras el alta.   Por todo ello, el Dr. García Alegría concluye que “existen en diversos servicios de Medicina Interna de nuestro país experiencias para mejorar la polimedicación y reducir sus riesgos asociados, como los programas de prevención de infección nosocomial, la transición del alta al domicilio, los sistemas de alertas y el análisis de causa-raíz o suceso centinela -un evento inesperado que produce muerte o lesión grave física o psíquica o que podría haberlas producido-”. Desde la SEMI, en los últimos años, se están potenciando las actividades de mejora de la seguridad del paciente, a través de los congresos, reuniones y actividades del Grupo de Gestión y Calidad y de otros Grupos de Trabajo.  
 

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