La prevención y la mejora en los tratamientos hacen que descienda levemente el número de nuevos pacientes con enfermedad renal crónica

05/10/2013

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La Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) presenta su XLIII Congreso Nacional, que celebra en Bilbao del 5 al 8 de octubre
  • El Congreso de la S.E.N. hace hincapié en el envejecimiento poblacional, las implicaciones de la crisis en los tratamientos, el fracaso renal agudo, la innovación en trasplante y la investigación en genoma humano, entre otros
  • El 9,2% de la población española puede sufrir una enfermedad renal y hasta un 6,8% tiene un funcionamiento renal por debajo del 60%
  • La mitad de los pacientes españoles en estadio 5 tiene un trasplante renal funcionante; la otra mitad continúa en diálisis, de los cuales un 94% están en hemodiálisis y un 6% en diálisis peritoneal domiciliaria
  • La ERC supone un gasto muy elevado para el Sistema Nacional de Salud (SNS); los pacientes con ERC consumen el 2,5% de su presupuesto
  • Los expertos abogan por el fomento del autocuidado: los pacientes tienen que implicarse en el tratamiento dialítico y ser más activos
Bilbao, 4 de octubre de 2013.- Según los últimos datos de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), la incidencia de los pacientes que llegan a estadio 5 de la Enfermedad Renal Crónica (ERC) en España, es decir, aquellas personas que cada año precisan un tratamiento renal sustitutivo con diálisis o trasplante, va disminuyendo discretamente pero contantemente en los últimos años. Así, en el último año, el número ascendió a 121 pacientes por cada millón de habitantes y año, cuando en 1.994 era de 132, algo muy destacable teniendo en cuenta que en otros países del entorno esta cifra está aumentando. Es uno de los datos que se ha puesto de manifiesto en la presentación del XLIII Congreso Nacional que la S.E.N. celebra entre el 5 y el 8 de octubre en Bilbao.
Los motivos de esta caída, que se da en toda España, y en el País Vasco de manera más acusada, hay que buscarlos en dos factores: la mejora de la prevención de las patologías renales y de los tratamientos. Según el doctor Alberto Martínez Castelao, presidente de la S.E.N. y jefe de sección del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Bellvitge, “gracias a los documentos de consenso y la guía de recomendaciones clínicas que hemos elaborado, estamos insistiendo más en el diagnóstico precoz, y haciendo con ello prevención”.
Sin embargo, la prevalencia (el número total de pacientes en tratamiento renal sustitutivo) sigue aumentando, en concreto hasta los 1.073 pacientes/millón de población y año, a pesar de que, como señala el Dr. Martínez Castelao, “somos un país muy trasplantador. España es uno de los tres países europeos de tamaño medio que tiene la mitad exactamente de sus pacientes en estadio 5 con un trasplante renal funcionaste. La otra mitad continúa en diálisis; de ellos un 94% está en hemodiálisis y un 6% en diálisis peritoneal”.
El XLIII Congreso de la S.E.N. hace hincapié en el envejecimiento
Bilbao es una provincia con una población particularmente envejecida y la Enfermedad Renal Crónica es una patología muy asociada a la edad. Es por esto que la conferencia inaugural, a cargo de la Dra. María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), tratará sobre sobre las bases celulares del envejecimiento. También se hablará sobre cómo afecta el envejecimiento al riñón, tanto en pacientes sin trasplante o con él. Destaca también el papel del fosfato en el envejecimiento y las posibles manipulaciones actuales y futuras sobre los agentes fosfatúricos como el Klotho y el FGF-23, así como el empleo adecuado de la Vitamina D en la calcificación vascular.
Otro tema que se desarrollará en el Congreso es la crisis económica y sus implicaciones en el tratamiento sustitutivo renal, así como el papel del nefrólogo en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIs) y el empleo de terapias muy costosas. También se dedicará tiempo a tratar los nuevos antianémicos y el uso adecuado de los actuales y otros temas, como el fracaso renal agudo, la innovación en trasplante, la relación entre hipertensión arterial y enfermedad renal, los avances en investigación en genoma humano y las mejoras en diálisis.
La incidencia del daño renal agudo
El 5% de los pacientes que ingresan en un hospital y una tercera parte de los que lo hacen las Unidades de Cuidados Intensivos presenta insuficiencia renal aguda. Entre las causas más frecuentes que pueden desembocar en esta insuficiencia renal están la deshidratación y la utilización de fármacos y otros tóxicos dañinos para el riñón. Tanto es así que, según datos de la S.E.N. entre el 25 y el 30% de los pacientes con daño renal agudo en un hospital son debidos a yatrogenia, es decir, al daño que algunos medicamentos o medios diagnósticos pueden producir en los riñones.
En ese sentido, el Dr. Javier Gainza, vicepresidente 2º del Congreso, señala que ese es el motivo de que se recomiende que solo se haga uso de medicamentos cuando lo indique un profesional sanitario: “los antinflamatorios pueden llegar a ser muy peligrosos y algunos fármacos con claros efectos beneficiosos, como los antihipertensivos, en circunstancias especiales -como la deshidratación en personas mayores- pueden volverse perjudiciales y provocar un fallo renal agudo”.
El síntoma más frecuente para detectar este daño es la disminución o ausencia en el volumen de orina, aunque hay casos en los que solo se puede detectar por análisis de sangre y orina. Por eso, el Dr. Gainza recuerda que “la principal medida preventiva es garantizar la hidratación de las personas, especialmente de aquellas que pertenecen a grupos más vulnerables: ancianos, niños pequeños o personas con pluripatología. En ellos hay que evitar las sustancias tóxicas y emplear los medicamentos menos dañinos, o si son imprescindibles, ajustar siempre la dosis a las circunstancias de cada individuo”.
Los nefrólogos apuestan por la prevención
La Enfermedad Renal Oculta es uno de los mayores problemas a los que se enfrentan en la actualidad los nefrólogos. El estudio EPIRCE ha puesto de manifiesto que un 9,2% de la población española puede sufrir una enfermedad renal, y hasta un 6,8% podría tener una insuficiencia renal crónica, es decir, un funcionamiento renal por debajo del 60%. Esto quiere decir que en España casi 2.800.000 personas podrían padecerla, y entre 2.000.000 y 2.500.000 pueden tener insuficiencia renal.
Estos datos, señala el Dr. Martínez Castelao, indican que “la repercusión sobre la población es muy grande y tenemos que intentar detectar antes la patología renal para poner medidas de prevención. Hay que conseguir que aflore en personas que no saben su estado y especialmente en poblaciones de riesgo, como diabéticos, hipertensos, personas con un accidente cardiovascular previo y con familiares con antecedentes”.
En ese sentido, el Dr. Arrieta señala que “el enfoque global del paciente es una tarea a la que le falta bastante por desarrollar. La colaboración entre especialistas y médicos de Atención primaria es mejorable. Los desarrollos informáticos de Historia Clínica única, y confiemos en que el de Tratamiento Unificado de los medicamentos que toma el  paciente, son asuntos que estamos desarrollando”.
La Nefrología en el contexto actual de crisis económica
La Enfermedad Renal Crónica supone un gasto muy elevado para el Sistema Nacional de Salud; los pacientes que la padecen consumen el 2.5% del presupuesto. Según el Dr. Martínez Castelao, “la Nefrología goza de buena salud, aunque está inmersa dentro de todos los problemas que existen en el mantenimiento de un sistema de salud global y de la organización de formación continuada, puesto que el promotor casi de forma exclusiva es la industria farmacéutica, mucho más que las instancias oficiales, y desde ese punto de vista vamos sorteando las dificultades como podemos. Intentamos introducir las innovaciones de las nuevas técnicas que se van generando y frenar la prevalencia de la insuficiencia renal crónica”.
En ese sentido, el Dr. Montenegro señala que “no hay duda que se pueden mejorar o disminuir los gastos en atención a la enfermedad renal crónica” con varias medidas. Entre ellas, un conocimiento temprano del enfermo renal por el especialista. Esto sirve, “si no para curar, sí para enlentecer la progresión a estadios avanzados de la insuficiencia renal y que sea necesario un tratamiento sustitutivo que resulta muy caro”.
Este experto aboga también porque un paciente renal sea derivado a otros especialistas solo en los casos imprescindibles y por el fomento del autocuidado, que juega un papel esencial: los pacientes tienen que contribuir a la sostenibilidad del sistema  sanitario, implicándose en el tratamiento dialítico y siendo más activos, lo que lleva consigo menos necesidad de cuidadores: “por ahí va la medicina moderna y así se disminuyen los costes del tratamiento: menos ingresos hospitalarios, menos consumo médico y mejor calidad de vida. En Nefrología tenemos el ejemplo de la diálisis peritoneal, tratamiento dialítico que hace el paciente en su domicilio después de recibir la enseñanza de la técnica”. Por último, el presidente del Congreso apuesta por el concepto de deslocación, que hace referencia a una mejor división de la responsabilidad del personal de los hospitales y que “supone el abaratamiento de un proceso por los sueldos del sanitario. El número de sanitarios para un mismo proceso es muy diferente en cada hospital y servicio. La razón es el exceso de plantillas”.

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