La Sociedad Española de Trasplante (SET) presenta un proyecto de registro científico nacional de trasplante

28/06/2012

  •  El registro tendría carácter voluntario y permitiría un análisis más profundo de aquellos aspectos clínicos que no suelen tenerse en cuenta en la mayoría de los registros no científicos, más orientados a registrar la actividad, la evolución de las características de los donantes y receptores, y los resultados globales.
  • Gracias a esta herramienta se podrían llegar a extraer datos de gran valor científico que generasen publicaciones científicas y protocolos o recomendaciones, entre otras cosas
  • Como asignaturas pendientes se han destacado dos: la mortalidad del paciente trasplantado sigue siendo muy superior a la de la población general y el fracaso tardío del injerto sigue siendo demasiado frecuente
  • La supervivencia tras trasplante renal en España es un 25% mayor que la de Estados Unidos
  • La doctora María Valentín, médico adjunto de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), ha hablado del proyecto EFRETOS (European FRamework for Evaluation of Organ TransplantS), financiado por la Comisión Europea
  •  En el proyecto EFRETOS han participado 14 organizaciones nacionales de trasplantes y 2 supranacionales (Eurotransplant y Scandiatransplant), y ha servido para “sentar las bases para la creación de un registro europeo de trasplantes
 
El doctor Federico Oppenheimer, jefe de la Unidad de Trasplante Renal del Hospital Clínic de Barcelona, ha propuesto la creación de un registro científico nacional de trasplante renal durante su intervención en el II Congreso de la Sociedad Española de Trasplantes (SET). “Tendría carácter voluntario y permitiría un análisis más profundo de aquellos aspectos clínicos que no suelen tenerse en cuenta en la mayoría de los registros no científicos, más orientados a registrar la actividad, la evolución de las características de los donantes y receptores, y los resultados globales”, explica. Lo ideal sería que “este proyecto estuviera apoyado, soportado y financiado por la SET”, añade. Gracias a esta herramienta “se podrían llegar a extraer datos de gran valor científico que generasen publicaciones científicas y protocolos o recomendaciones”, entre otras cosas. “Esto requiere que todos los centros implicados compartan las mismas definiciones de las variables clínicas a recoger, con bases de datos consensuadas entre todos”. El experto ha puesto como modelos a seguir los registros de Estados Unidos y, sobre todo, de Australia-Nueva Zelanda.
En este contexto, el doctor Francesc Josep Moreso, jefe de la Unidad de Trasplante Renal del Hospital Universitario Valle de Hebrón, de Barcelona, ha demostrado que la vida media de los injertos renales ha mejorado significativamente durante los últimos años. “Hay que tener en cuenta que la edad de donantes y receptores es cada vez mayor”, explica. Como asignaturas pendientes ha destacado dos: “la mortalidad del paciente trasplantado sigue siendo muy superior a la de la población general y el fracaso tardío del injerto sigue siendo demasiado frecuente”. Con respecto a la situación actual del trasplante renal en España, el experto cree que “es buena pero mejorable”. Según datos de la SET, la supervivencia tras trasplante renal en nuestro país es un 25% mayor que la de Estados Unidos. “Frente al progresivo incremento de las listas de espera, uno de los retos pendientes tiene que ver con el aumento del trasplante de donante vivo para poder alcanzar las cotas de otros países desarrollados”.
Por su parte, la doctora María Valentín, médico adjunto de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), ha hablado del proyecto EFRETOS (European FRamework for Evaluation of Organ TransplantS), financiado por la Comisión Europea. En el proyecto han participado 14 organizaciones nacionales de trasplantes y 2 supranacionales (Eurotransplant y Scandiatransplant), y ha servido para “sentar las bases para la creación de un registro europeo de trasplantes”, señala. Una herramienta como ésta nos permitirá “identificar y promover buenas prácticas en trasplante; realizar una interpretación más adecuada de los datos con el objetivo de implementar futuras medidas preventivas; conocer mejor el riesgo potencial de la utilización de donantes de riesgo no estándar (donantes con infección, historia tumoral o enfermedades raras); minimizar las posibles consecuencias negativas de un trasplante; aumentar el número de órganos válidos para trasplante, con la consiguiente reducción de las listas de espera; y mejorar la calidad de vida de los enfermos trasplantados”.

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