Los laboratorios farmacéuticos también tienen derecho a hablar de sus productos, ¿o no?

09/12/2010

¿Cuántas veces hemos recurrido a internet para buscar información sobre una determinada patología o un fármaco concreto? Seguro que cientos y cientos de veces. Incluso quienes trabajamos en el ámbito de la comunicación para la salud nos hemos visto obligados, alguna que otra vez, a utilizar la Red para buscar datos y ahondar sobre algún que otro tema personal. ¿Y cuál ha sido el resultado? En general, demasiado caos y una enorme cantidad de información poco fiable. En muchos casos, lo único que conseguimos es incrementar nuestras preocupaciones y tomar decisiones erróneas con respecto a nuestra salud o la de nuestros familiares.
El ser humano es curioso por naturaleza. Si a esto unimos el lamentable hecho de que muchos médicos no saben o no quieren informar bien a sus pacientes, es inevitable que éstos recurran cada vez más a internet. Ante esta situación, se echan de menos páginas web de carácter oficial que garanticen la veracidad y fiabilidad de sus contenidos, de tal manera que los usuarios puedan sumergirse en ellas sin ningún miedo. Por ello, considero una buena noticia el hecho de que el Parlamento Europeo haya aprobado recientemente una serie de medidas que permitirán a las farmacéuticas ofrecer datos sobre sus productos, pero sin llegar a hacer publicidad, algo que sí ocurre en Estados Unidos.
Y digo que se trata de una buena noticia siempre y cuando las autoridades sanitarias ejerzan el correspondiente control sobre dicha información. Aunque no se habla específicamente de patologías, sería interesante que también se incluyera información sobre las mismas. Hay organizaciones, como la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), que se rasgan las vestiduras y apuntan que la información directa a los usuarios de los medicamentos pone en peligro la salud e incluso la sostenibilidad del SNS. No obstante, si no son las propias empresas farmacéuticas las que informan de los beneficios y riesgos de sus medicamentos, ¿quién lo va a hacer?
En este punto, considero justo que los laboratorios farmacéuticos puedan hablar de sus propios productos, más aún cuando eran los únicos que no podían hacerlo. Ésta puede ser una de esas cosas que, si se hace bien, puede mejorar enormemente la reputación de una industria que no pasa por muy buenos momentos. El objetivo final debe ser el de poner a disposición de quien lo requiera una información veraz, contrastada y útil, de cara a favorecer la autonomía del paciente. Como no podía ser de otra manera, a esto también deberían contribuir las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes, siempre bajo la atenta mirada de las autoridades sanitarias.
Jorge Sánchez Franco

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