Móviles y malaria

22/10/2012

De nuevo, la tecnología y la salud pueden trabajar de la mano. En esta ocasión y de manera pionera, se han utilizado una cantidad masiva de datos de teléfonos móviles y de datos detallados de enfermedades infecciosas para medir comprender cómo se propaga una enfermedad.
La malaria es un problema tanto sanitario como de gestión en el África subsahariana, casi un millón de personas mueren al año a causa de esta enfermedad y de ellas, más del 90% de los fallecidos son menores de cinco años. En regiones donde la malaria es altamente endémica, las personas se infectan tan a menudo que desarrollan la inmunidad adquirida, es decir, son portadores asintomáticos del parásito, por eso, se trata de un verdadero problema de salud pública en esta región del continente. En el caso de Kenia, la enfermedad se origina en el Lago Victoria y debido a los desplazamientos de la gente se extiende hacia el Este del país, especialmente hacia su capital, Nairobi. Muchos de los infectados no son conscientes de que son portadores del parásito durante sus viajes e infectan a gran número de personas.
Para calcular la propagación de la enfermedad, hay que tener en cuenta, no sólo la ubicación del mosquito que transmite este parásito, si no también qué hacen y cómo viven las personas que están ya infectadas.
Ante esta situación, la Escuela de Harvard de Salud Pública y otras siete instituciones han realizado un estudio en el que durante un año se han registrado las llamadas y los mensajes de casi 15 millones de usuarios de telefonía móvil del país. Cada vez que un individuo dejaba su lugar de origen se registraba el destino, el tiempo de estancia y de recorrido.

Toda esta información fue cruzada con los datos ya registrados sobre prevalencia de la enfermedad para poder ver dónde se originaba la malaria y comprobar si los desplazamientos de la población eran un factor de riesgo en la propagación de ésta, concluyendo que sí que favorecen su proliferación.
Con el mapa de prevalencia, los investigadores pudieron apuntar las zonas de origen y las zonas a las que la enfermedad se transportaba y que así, resultara más sencillo prevenir y controlar la malaria. Los investigadores proponían como medida de prevención mandar mensajes de texto avisando de que la zona de destino es un área de alto riesgo. Además, localizando geográficamente la enfermedad, se podría ayudar a la gestión y a la decisión de actuación de las instituciones sanitarias y del gobierno.
La telefonía móvil no sólo sirve para comunicarse, los datos que se desprenden de sus usuarios pueden ayudar, tal y como prueba este estudio, a controlar y prevenir problemas sanitarios. Casos como éste demuestran que los usos de la tecnología son tan diversos como múltiples.

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