¿Podremos borrar nuestros recuerdos?

31/07/2012


“Me llamo Clementine Kruczynski. He venido a borrar a Joel Barish”. Hace 8 años se estrenó en España Olvídate de mí, una película de Michel Gondry en la que los protagonistas se borran mutua y voluntariamente de sus recuerdos. Sonaba a ciencia ficción entonces y lo sigue haciendo hoy pero, ¿estamos tan lejos?

Hace unos días nos sorprendía esta noticia, según la cual unos investigadores españoles están trabajando en un fármaco que permita eliminar recuerdos. De momento, los avances se están dando en ratones de laboratorio modificados genéticamente, bloqueando la actividad de una parte de la corteza cerebral y consiguiendo así que el animal borre el recuerdo que está activo en un momento determinado.
La neurociencia lleva muchos años tras un hallazgo que, como este, permita conocer el proceso exacto de formación de los recuerdos y cómo alterarlos. Hasta ahora siempre se ha tratado con psicoanálisis, pero ahora los expertos dicen que ese mismo proceso se puede hacer de manera científica: “desenganchando” el recuerdo del contenido emocional, como hace el psicoanálisis por vías distintas.
La verdad es que, como Joel y Clementine, casi todos hemos deseado borrar un recuerdo doloroso concreto en algún momento, por ejemplo las experiencias traumáticas. A ellos no les llevó a ser más felices, y además parece peligroso que alguien pueda manipular nuestros recuerdos a su antojo, pero bien utilizado, y siempre con fines médicos y en casos concretos, ¿por qué no borrar aquello que nos hace infelices?

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