Por qué es interesante la estadística

19/02/2013

Firma invitada: Ainhoa Iriberri, periodista especializada en salud y biomedicina
Imaginémonos que sale un nuevo medicamento al mercado. No vamos a decir para qué enfermedad, llamémosla X. Tan solo sabemos los datos. Se trata de un fármaco que mejora la supervivencia en un 30%. Como periodistas, pensaríamos que se trata de una excelente noticia ¿qué más da la enfermedad? ¡Que paren las rotativas, esto va en portada!
Solucionemos la ecuación. Ahora resulta que esa X corresponde a un tipo de cáncer muy raro, que supone solo el 0,3% de todos los casos de cáncer. Pongamos también que es un tumor muy complicado, de esos que provocan la mortalidad en un 90% de los afectados (desgraciadamente, aún pasa con algunos tumores malignos, como el de páncreas). Ese hipotético cáncer mata a sus afectados en dos meses desde el diagnóstico.
Volvamos a leer la noticia. El beneficio real del medicamento del que estábamos hablando ha pasado de ser noticia de portada a tratarse de un dato que seguramente solo interesará a algunos oncólogos y pacientes. ¡Cuidado! No digo que deje de ser una buena noticia pero…
La diferencia entre estos dos escenarios la marca una ciencia muy interesante pero también muy complicada. Una ciencia cuyos principios todos los periodistas, y los de salud aún más, deberíamos conocer.
Llevo más de 10 años ejerciendo la profesión y, yo confieso, estoy muy lejos de dominar la estadística. Cada vez que, en un estudio, veo los términos p, odds ratio, intervalo de confianza… me pongo a temblar Por eso me alegré mucho cuando la Asociación Española de Comunicación Científica, de la que acabo de hacerme socia, me invitó a participar en una jornada sobre bioestadística.
programa
Lo primero que nos enseñaron es lo que he reflejado al inicio de la noticia, a distinguir el riesgo relativo del riesgo absoluto. Cualquier periodista que me lea dirá: “hombre, eso lo llevo yo haciendo toda la vida”. Bueno, pienso que es muy fácil hacerlo en ejemplos como el ficticio que cité. Pero ¿qué pasa cuando las cosas no están tan claras?
Más allá de enseñarme términos, que estoy segura me vendrán muy bien en mi trabajo a partir de ahora, lo que los bioestadísticos y epidemiólogos participantes me enseñaron en este curso es algo que, a veces, con la precariedad y las prisas, se nos puede olvidar a los periodistas (y esto incluye también a los que trabajan en agencias de comunicación y redactan los comunicados de prensa).
Creo que el periodista debe de dudar siempre, no debe cesar nunca de hacerse preguntas. Así, cuando veamos una cifra espectacular, no digo que no nos la creamos, sino que hagamos un esfuerzo para ponerla en contexto e interpretarla. Así, quizás consigamos mejorar la estadística que más me preocupa: que solo un 15% de los ciudadanos confían en los periodistas (aunque quizás también haya que dudarlo).

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