Se acabaron las fiestas navideñas… ¡¡¡al fin!!!

10/01/2013

Si nos ponemos a hacer balance de las fiestas navideñas, es más que probable que lo kilos de más constituyan un denominador común en todos los hogares de nuestro país. A este respecto, se dice que lo españoles engordamos una media de tres a seis kilos en estas fechas. La causa principal de esto es lo que se conoce como “hambre hedonista”, que es la que se desata ante alimentos de alto valor calórico cuya ingesta provoca placer al comensal. Turrones, bombones y polvorones nos acechan en cada mesa antes y después de desayunar, almorzar y cenar. Esta orgía de grasas y azúcares no deja indiferente a casi nadie y este año no podía ser menos con la profecía maya del fin del mundo a la vuelta de la esquina.
Se puede decir que el Roscón de Reyes marca el límite entre la gula navideña y la fiebre de nuevas matriculaciones en los gimnasios. Llega el momento de empezar a cumplir los imposibles propósitos que nos hemos marcado para el Año Nuevo –con vino y cava de por medio- y los templos del cuerpo se llenan de arrepentidos/as que creen que van a poder regresar a sus tallas pasadas en cuestión de pocas horas. Para los que buscan otro tipo de milagros, las clínicas de estética constituyen una opción muy interesante. Estos centros hacen su agosto en el mes de enero a base de liposucciones, tratamientos no invasivos para grasa localizada y demás alternativas que garantizan la pérdida total o parcial de esos kilos de más que nos han traído Papá Noel y los Reyes Magos juntos.
No debemos olvidar que, al igual que en otros ámbitos de la vida, la constancia es la clave del éxito a la hora de adelgazar. Es por ello que hay que estar alerta ante todos aquellos reclamos que prometen el cuerpo perfecto a cambio del mínimo esfuerzo. Con respecto a este asunto, destaca la reciente petición del Gobierno de David Cameron a las revistas británicas para que no incluyan en sus ediciones del mes de enero posteriores a las fiestas navideñas las tradicionales “dietas milagro y los mitos del gimnasio” por constituir todo ello “un riesgo para la salud”. Sin duda alguna, acciones como ésta no serían necesarias si existiera una mayor cultura alimentaria entre la población general, algo que ahora mismo luce por su ausencia tanto en Reino Unido como en España.

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