La Sociedad Española de Medicina Interna pone en marcha una estrategia para mejorar la evaluación del paciente y avanzar en una medicina de alto valor

22/11/2017

  • El libro “Por una Medicina de Alto Valor”, que se presenta en este marco, aboga por la humanización de la asistencia y conceder mayor importancia a la experiencia del paciente
  • Es preciso llevar a cabo prácticas clínicas de valor que contribuyan a reducir los riesgos del sobrediagnóstico y el sobretratamiento, dos de los mayores problemas de la medicina moderna
  • Los hospitales del futuro deberán ser capaces de ofertar una asistencia altamente tecnológica y especializada y, al mismo tiempo, asegurar una atención global e integradora en una población cada vez más envejecida y con multicomorbilidad
  • La segmentación poblacional hoy y el Big Data en el futuro deberían contribuir a reconocer grupos de personas con mayores demandas de cuidados o necesidades de atención en distintos niveles asistenciales y a priorizar medidas, lo que tendría un considerable impacto en la distribución de los recursos

 

Madrid, 22 de noviembre de 2017. La fragmentación de la asistencia y la falta de habilidades clínicas están en la base del sobrediagnóstico y del sobretratamiento, dos de los mayores problemas de la medicina moderna.

Frente a esta dinámica, los médicos internistas apuestan por el razonamiento clínico y la humanización de la asistencia, para asegurar una medicina de alto valor. Tal es así que la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) pone en marcha una estrategia para mejorar la evaluación del paciente que se abordará en el Congreso Nacional que la Sociedad celebra en Madrid durante los días 22, 23 y 24 de noviembre.

En el marco de esta estrategia, la SEMI presentará en este encuentro el libro “Por una Medicina de Alto Valor”, un extenso análisis que aporta soluciones en la búsqueda de la efectividad clínica profundizando en el papel que juegan las Unidades de Medicina Interna, resaltando el razonamiento clínico y la necesidad de obtener la mayor efectividad para la salud de las personas.

Para ello, la evaluación general e integral del paciente resulta imprescindible y la entrevista clínica constituye una herramienta clave, ya que fomenta la comunicación médico-paciente, con el fin último de lograr una decisión final compartida entre ambas partes.

Sin embargo y –a pesar de su importancia- según estudios internacionales, en el 37% de las visitas los profesionales sanitarios no acaban de enterarse del verdadero motivo por el que el paciente ha asistido a su consulta. Esto revela que, aunque se continúa avanzando hacia una mejor atención centrada en el paciente, todavía queda mucho por hacer.

“Debemos dar mayor importancia a la experiencia del paciente y llevar a cabo prácticas clínicas de valor que contribuyan a reducir los riesgos del sobrediagnóstico y el sobretratamiento, que generan riesgos para los pacientes y costes innecesarios”, subraya el Dr. Antonio Zapatero, presidente de la SEMI. En este sentido, la “evaluación general e integral” y los planes individualizados para cada paciente elaborados de manera conjunta deben ser el eje trazador de la continuidad asistencial y un instrumento para reducir los riesgos de las transferencias, especialmente en el abordaje de los pacientes complejos. De hecho, el síndrome post-hospitalización demuestra que concentrar los esfuerzos del trabajo clínico en el diagnóstico principal es un error, ya que los reingresos mayoritariamente se originan por el impacto negativo de las hospitalizaciones en las personas frágiles. “Es por ello que la dimensión generalista y el acercamiento humanista a la atención centrada en la persona es la estrategia acertada”, señala.

Este documento –que propone el impulso del modelo troncal de la formación de especialistas- parte de la realidad de la medicina fragmentada que se practica hoy, “desajustada, especialmente con las necesidades de los pacientes crónicos complejos y las personas frágiles”, indica el Dr. Zapatero.

Tal y como indica el Dr. Jesús Canora, presidente Ejecutivo del Comité Organizador y Científico del Congreso, “creemos que el paciente debe ser el centro de la atención sanitaria y que somos los profesionales los que debemos cambiar nuestra forma clásica de actuar y satisfacer las demandas de las personas enfermas. En el congreso se discutirán nuevas corrientes de gestión como son la atención individualizada, hospitalización a domicilio, relación con otras especialidades, la importancia de la toma de decisiones compartidas, atención integral del paciente crónico, gestión de la fragilidad y otras relacionadas con la calidad asistencial como el “do not do” o el “choosing wisely”.

Y desde la perspectiva de tener siempre al paciente en el centro de la atención y la deseable reforma de “alto valor” de los hospitales y del sistema sanitario, se discutirán aspectos de gestión de la atención del paciente crónico complejo, modificando las pautas de actuación habituales hospitalarias, así como la función de enlace con la Atención Primaria para así asegurar la continuidad de los cuidados asistenciales de los pacientes.

Pero, ¿cómo deben ser los hospitales del futuro?  “Los actuales cambios demográficos (envejecimiento) y epidemiológicos (epidemia de enfermedades crónicas no transmisibles) hacen imprescindible una adaptación de los hospitales para dar respuesta a las nuevas necesidades asistenciales de la sociedad”, explica el Dr. Ricardo Gómez Huelgas, vicepresidente 1º de la SEMI. En este sentido, los hospitales del futuro deberán ser capaces de ofertar una asistencia altamente tecnológica y especializada y, al mismo tiempo, asegurar una atención global e integradora en una población cada vez más envejecida y con multicomorbilidad.

En este contexto, los internistas -responsables de coordinar la asistencia de los pacientes pluripatológicos, de los pacientes complejos y de diagnóstico difícil- deberán integrarse en equipos multidisciplinarios, y establecer modelos de asistencia compartida con otros especialistas, cuidando muy especialmente la coordinación con la Atención Primaria, dando así respuesta a las nuevas demandas asistenciales de la población.

Amplio programa: actualización de novedades clínicas, aspectos humanísticos y de interés para la sociedad general

El XXXVIII Congreso Nacional de la SEMI abordará  las novedades en torno al abordaje de enfermedades minoritarias, enfermedades congénitas, el paciente oncológico, nuevas herramientas en el tratamiento de las infecciones nosocomiales o infecciones importadas y del viajero, entre otras.

Esta cita cuenta, además, con la participación de otras especialidades con las que Medicina Interna trabaja de la mano, como son Cardiología, Cirugía Vascular, Neurología, Cirugía General, Medicina Intensiva, Radiología, Psiquiatría y Oncología, entre otras, respondiendo al día a día de los internistas, ya que comparten gran parte de su actividad con otras especialidades hospitalarias, bien actuando como interconsultores o bien compartiendo la gestión de los pacientes.

Asimismo, el Congreso dedica espacio de manera relevante a aspectos más humanísticos y de interés para la sociedad en general. Desde la Ética, con varias actividades organizadas, al mundo de la historia y la enfermedad, pasando por las redes sociales y la influencia en la salud del cambio climático, contando para ello con reconocidos expertos en sus materias.

Aplicación de las nuevas tecnologías y el Big Data

La aplicación de las nuevas tecnologías, como el Big Data, en la práctica médica, será otro de los aspectos que se debatirán en este foro científico que reúne en Madrid a más de 2.000 expertos.

“No cabe duda de que las nuevas tecnologías nos han facilitado enormemente el trabajo, la rutina diaria, el ordenamiento y la búsqueda de la información, la disponibilidad de nuevas técnicas de diagnóstico, la posibilidad de trabajar en red con otros profesionales... pero ello no debe hacernos olvidar el fin último de nuestra profesión como médicos,  el paciente, a quien hay que preguntarle, explorarle, en definitiva, realizar una buena historia clínica. Y esto es importante porque aunque gracias a esas nuevas tecnologías somos capaces de detectar muchas más situaciones que podrían parecer enfermedades, valoradas en su conjunto, no lo son. Hacen falta profesionales que no “medicalicen” a la sociedad”, señala el Dr. Canora.

En cuanto al Big Data, este puede suponer una auténtica revolución en lo que se refiere a los estudios epidemiológicos. Su explotación se podría convertir en una alternativa a los grandes estudios multicéntricos que se realizan en la actualidad. Gracias a esta tecnología sería factible  trabajar con bases de datos formadas por pacientes provenientes del “mundo real”, con sus peculiaridades por cuestiones de localización, raza, religión, hábitos…“lo que nos permitiría conocer aspectos tan importantes como la evolución de las enfermedades y la identificación de poblaciones diana para tratamientos determinados”, explica.

Asimismo, se podrían reconocer poblaciones con mayores demandas de cuidados, de necesidades de atención en distintos niveles asistenciales, de priorización de medidas de prevención sobre las de tratamiento, lo cual tendría un considerable impacto en la distribución de los recursos de los sistemas de salud. “Por tanto, es una herramienta de enorme valor para la toma de decisiones en las políticas sanitarias; sin embargo, es un campo aún por explorar, de ahí la necesidad de seguir debatiendo sobre su aplicación como en el marco de este foro”, concluye el Dr. Canora.  

 

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