Un nombre puede valer más que mil campañas de comunicación

30/11/2011

Trabajar en una agencia de comunicación especializada en salud tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre estos últimos, quisiéramos hacer referencia a los nombres de muchas de las enfermedades que nos toca difundir entre la población. Estos se complican cada vez más gracias a los imparables avances científicos. En muchos casos hasta se les añaden apellidos que los hacen casi impronunciables. Así, en apenas unas décadas hemos pasado de patologías tan sencillas como la gripe, la tuberculosis o el sarampión, a otras cuyos nombres nos pueden sugerir de todo menos una enfermedad. Desde los síndromes mielodisplásicos hasta la leucemia linfocítica crónica, pasando por la púrpura trombocitopénica idiopática, el mieloma múltiple o la esclerosis lateral amiotrófica.
Es un despropósito intentar dar a conocer a la población general enfermedades cuyos nombres producen somnolencia con sólo escucharlos. Es aquí donde las agencias especializadas en salud debemos aportar el valor añadido de nuestra experiencia e intentar darle la vuelta a algo que parece imposible a primera vista. Dado que el nombre propio de una enfermedad ya supone por sí solo el 50% del éxito que vaya a tener su campaña de difusión, muchas veces lo mejor es no hacer alusión al mismo e incluso intentar cambiarlo. Aunque no con demasiado éxito, esto último ya se intentó hacer en el caso concreto dela Enfermedad Pulmonar ObstructivaCrónica (EPOC). ¿Alguien sabe cómo se llama ahora? Nosotros tampoco.
Otras estrategias que pueden dar buenos resultados se basan en repetir y repetir hasta la saciedad el nombre de la enfermedad en cuestión, intentando mantener una presencia constante de la misma y de su problemática en los medios de comunicación. También se recurre mucho a la utilización de siglas, siempre y cuando tengan cierto atractivo y no dificulten todavía más su pronunciación. Lo único seguro es que no existe una fórmula mágica que asegure el éxito final, de tal manera que lo que funciona en unos casos es muy probable que sea un desastre en otros. La clave está en ser constantes y no perder nunca la paciencia.

Copyright © 2015 Berbés Asociados / Todos los derechos reservados.

Compartir en facebook Compartir en twitter