Vitaminas antioxidantes y del grupo B, omega 3, colina y uridina, demuestran su papel protector en enfermedades neurodegenerativas

18/04/2013

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En el marco de la mesa redonda ‘Nutrición en las enfermedades Neurodegenerativas’,  de la serie “Camino al Congreso Internacional de Nutrición 2013”, celebrada en las XVII Jornadas de Nutrición Práctica y el VIII Congreso Internacional de Nutrición, Dietética e Innovación
 

  • Expertos debaten en Madrid la evidencia sobre el papel de la alimentación en la prevención y evolución de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson
 
  • Un mal uso de los suplementos nutricionales puede provocar el efecto contrario al deseado
 
  • Los expertos advierten que un exceso de antioxidantes, puede llegar a provocar una acción pro-oxidante, por lo que hay que ser cauto a la hora de hacer recomendaciones.
 
  • Una dieta que siga el patrón mediterráneo y en cantidades moderadas es la mejor fórmula para mantener la salud neuronal.
 
Madrid, 18 de abril 2013.- La dieta tiene un papel importante en la prevención y evolución de algunas enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, el Parkinson o la esclerosis lateral amiotrófica, según han demostrado diversas investigaciones que se han discutido dentro de la mesa redonda “Nutrición en las enfermedades neurodegenerativas”, de la serie “Camino al Congreso Internacional de Nutrición 2013”, organizado por la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), con la colaboración de Vegenat, y que se ha celebrado dentro de las XVII Jornadas de Nutrición Práctica y el VIII Congreso Internacional de Nutrición, Dietética e Innovación que tiene lugar en Madrid.
Vitaminas antioxidantes (C y E), ácidos grasos omega 3, vitaminas del grupo B (1, 6 y 12), la colina o la uridina, son algunos de los nutrientes que parecen tener influencia sobre la evolución de las patologías neurodegenerativas, según ha explicado uno de los participantes en la mesa redonda, el profesor Ángel Gil, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular II de la Universidad de Granada. Si bien ninguno de estos nutrientes, por sí solo y utilizado como suplemento dietético, ha logrado demostrar categóricamente su influencia en un ensayo clínico, tal y como explica el doctor Adrián Ares, neurólogo del Hospital Universitario de León, “esta aparente discrepancia refleja que lo verdaderamente importante es el estilo de vida, entendido como un todo”.
Con el fin de promover hábitos saludables, la Fundación Iberoamericana de Nutrición organiza otras actividades como la exposición “Nutrición, impulso vital”, que abrirá sus puertas en mayo del 2013 en el Parque de las Ciencias de Granada, para, posteriormente, convertirse en itinerante por distintas ciudades del resto de Iberoamérica. Esta exposición se realizará en el contexto del importante XX Congreso Internacional de Nutrición, promovido por la International Union of Nutritional Sciences (IUNS) y organizado por la Sociedad Española de Nutrición, y que se celebrará en Granada del 15 al 20 septiembre de 2013 y al que se espera que acudan alrededor de cuatro mil profesionales relacionados con las Ciencias de la Nutrición y Alimentación.
Evidencia científica con algunos nutrientes
Entre los nutrientes que han demostrado un efecto protector en la prevención o evolución de enfermedades neurodegenerativas destaca el ácido docosahexaenoico (DHA), un graso poliinsaturado omega 3, “presente sobre todo en el pescado azul y que forma parte de las membranas de las neuronas, en donde llega a alcanzar hasta el 60% del total de los ácidos grasos que las componen. El DHA protege de la muerte neuronal y a partir de él se forman compuestos de naturaleza antiinflamatoria, como la neuroprotectina D”, ha explicado el profesor Ángel Gil.
Asimismo, las vitaminas B1, B6 y B12, el ácido fólico y la colina son otros de los nutrientes que han demostrado científicamente un papel neuroprotector, junto con la uridina, presente en cantidad elevada en carnes, pescados, mariscos y legumbres, “participa en la formación de fosfolípidos de las membranas neuronales y, por consiguiente, en el mantenimiento de su estructura y función”, ha concluido el profesor Gil.
No obstante, los expertos advierten que el consumo de estos nutrientes como suplementos alimenticios puede tener un efecto contrario al deseado “un exceso de antioxidantes, puede llegar a provocar una acción pro-oxidante, por lo que hay que ser cauto a la hora de hacer recomendaciones”, ha señalado el doctor Antonio Pérez de la Cruz, jefe del Servicio de Nutrición del Hospital Universitario Virgen de las Nieves.
Las enfermedades neurodegenerativas son procesos en los que intervienen múltiples factores –genéticos y ambientales-, por lo que no se puede atribuir su evolución a uno solo y menos a un determinado nutriente, al menos con la evidencia existente actualmente. No obstante, entre los tipos de dieta, los expertos coinciden en que la mediterránea “en cantidades moderadas” es la que más se aproxima al modelo de alimentación protectora de neurodegeneración “y hay muchas esperanzas puestas en ella a raíz de los resultados de algunos estudios epidemiológicos”, ha comentado el doctor Pérez de la Cruz.
Por otro lado, en las personas ya diagnosticadas con alguna enfermedad neurodegenerativa “lo esencial es garantizar un aporte nutricional adecuado”, mediante suplementos nutricionales si fuese necesario, que, en algunos casos, puede condicionar “una evolución más favorable del proceso”, ha concluido el doctor Ares.
 
 
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