Entre el 8 y el 14 de marzo, se celebra como cada año la Semana Mundial del Glaucoma, una enfermedad que afecta a más de un 3% de la población española y que presenta una mayor prevalencia en mayores de 40 años y en aquellas con antecedentes familiares. Esta patología daña al nervio óptico, que es el encargado de enviar las señales visuales desde el ojo hasta el cerebro, por lo que es fundamental comprender que nos enfrentamos a una enfermedad silenciosa, capaz de provocar ceguera irreversible si no se diagnostica a tiempo.

El glaucoma no presenta síntomas en sus fases iniciales; sin embargo, cuando la enfermedad progresa o se trata de formas agudas, pueden aparecer signos como pérdida de visión, alteraciones del campo visual, dolor ocular intenso, cefalea, visión borrosa, enrojecimiento ocular, náuseas o vómitos. Existen diferentes tipos de glaucoma en función de la estructura ocular afectada:

  • Glaucoma de ángulo abierto: es el más común y suele aparecer a partir de los 40 años. Se produce porque, a pesar de que el sistema de drenaje del ojo se encuentra abierto, funciona mal debido al envejecimiento de la malla de drenaje, lo que provoca un aumento de la presión intraocular.
  • Glaucoma de ángulo cerrado: este es menos común, pero de mayor gravedad. Ocurre cuando el ángulo de drenaje es demasiado estrecho y se bloquea de forma repentina, provocando una subida brusca de la presión intraocular. Puede causar dolor intenso y pérdida visual súbita, por lo que requiere atención urgente
  • Glaucoma congénito: aparece en recién nacidos o niños pequeños por un desarrollo anómalo del sistema de drenaje ocular. Esta condición afecta a 1 de cada 10.000 recién nacidos en países desarrollados y puede darse en uno o ambos ojos, aunque lo más frecuente es que sea bilateral.
  • Glaucoma secundario: deriva de otras patologías oculares, traumatismos, inflamaciones o tratamientos farmacológicos.

Diagnóstico precoz y prevención: herramientas frente al glaucoma

Uno de los principales desafíos del glaucoma es que no suele presentar síntomas en sus fases iniciales, por lo que el diagnóstico precoz resulta fundamental para frenar su progresión. Las revisiones oftalmológicas periódicas permiten detectar la enfermedad antes de que aparezca una pérdida visual significativa.

Para su diagnóstico, los especialistas realizan diferentes pruebas indoloras como la medición de la presión intraocular, el estudio del campo visual o la evaluación del nervio óptico mediante técnicas de imagen de alta precisión. Estas exploraciones permiten identificar el daño de forma temprana e iniciar el tratamiento más adecuado.

En cuanto a la prevención y el cuidado de la salud visual, los expertos recomiendan:

  • Realizar revisiones oftalmológicas completas a partir de los 40 años, sobre todo si existen antecedentes familiares.
  • Controlar factores de riesgo como la diabetes o la hipertensión.
  • Evitar el uso de corticoides sin supervisión médica.
  • Acudir de urgencia al especialista ante síntomas como dolor ocular intenso o pérdida de visión.

Compromiso con la información y la salud visual

En BERBĒS, como agencia especializada en salud, trabajamos junto a compañías, sociedades científicas y asociaciones de pacientes para dar visibilidad a patologías que, como el glaucoma, requieren mayor conocimiento y sensibilización por parte de la sociedad.

Iniciativas impulsadas por entidades como la World Glaucoma Association refuerzan cada año este mensaje durante la Semana Mundial del Glaucoma, recordando que la prevención y un diagnóstico precoz pueden marcar la diferencia entre conservar o perder la visión. En este sentido, creemos que la educación sanitaria y el acceso a la innovación terapéutica son clave para cambiar el curso de esta enfermedad silenciosa y proteger uno de nuestros sentidos más valiosos: la vista.


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