Como todos los 14 de febrero, el mundo se ha llenado de gestos cariñosos, regalos y de representaciones amorosas por todas partes. ¿A quién no le va a gustar el amor? Ese sentimiento que te arrasa por dentro, te hace vibrar y convierte el mundo en un lugar mejor. Y cuánto duele cuando se acaba.

Es en ese momento cuando, mano en el pecho, piensas: “se me ha roto el corazón”. Lo decimos casi como un juego de palabras, pero… ¿sabías que existe un síndrome real que lleva ese mismo nombre?

Síndrome del corazón roto o Tako-tsubo

Descrito por primera vez en Japón en los años 90, esta miocardiopatía por estrés consiste en una deformación momentánea que sufre el ventrículo izquierdo ante un evento emocional o físico extremo (una ruptura, un duelo o incluso una noticia de alegría desbordante). Este nombre tan peculiar lo recibe de las trampas para pulpos usadas por los pescadores japoneses, ya que durante este episodio el corazón adopta una forma muy similar.

Clínicamente, puede parecerse a un infarto de miocardio, ya que los síntomas que experimenta la persona (dolor opresivo en el pecho, dificultad para respirar, sudoración fría) son muy similares. Sin embargo, la principal diferencia es que no hay obstrucción significativa de las arterias coronarias y el daño al corazón suele ser reversible.

Según un estudio publicado en la revista Journal of the American College of Cardiology (JACC), realizado con la participación de más de 30 hospitales españoles, aproximadamente el 25 % de los pacientes presentan una recuperación tardía de la función ventricular izquierda, lo que aumenta su riesgo de complicaciones a largo plazo.

La buena noticia es que la mayoría, alrededor del 75 %, recupera la función cardíaca en menos de 10 días, y muchos lo hacen sin secuelas duraderas. Con un seguimiento médico adecuado, se considera una enfermedad transitoria y tratable, donde la atención temprana marca la diferencia en la recuperación y la calidad de vida de los pacientes.

Ellas lo sufren más, pero ellos lo pagan más caro

Los datos dibujan un perfil de paciente claro, pero con matices importantes. El síndrome de Tako-Tsubo tiene una mayor incidencia en mujeres, en torno al 85% de los casos, especialmente en aquellas que se encuentran en edad post menopáusica, un patrón que los especialistas relacionan con los cambios hormonales propios de esa etapa. Sin embargo, esta mayor incidencia no se traduce necesariamente en peor pronóstico. Estudios recientes señalan que, aunque los hombres lo padecen con mucha menor frecuencia, presentan más del doble de riesgo cuando desarrollan este cuadro, con tasas de mortalidad que superan el 11 %, frente a algo más del 5 % en mujeres.

Así, el llamado “síndrome del corazón roto” no solo demuestra cómo el estrés extremo puede afectar al corazón, sino también cómo el sexo y la edad condicionan su evolución y pronóstico.

Desde BERBĒS queremos destacar la importancia de prestar atención tanto a nuestro corazón como a nuestras emociones. Cuidar de nuestro bienestar físico y emocional es esencial para afrontar mejor los desafíos del día a día.


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