La salud mental constituye un pilar fundamental del bienestar de las personas. En España, según la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria-BDCAP del Sistema Nacional de Salud[i], la prevalencia de los problemas de salud mental se encuentra en torno al 27,4 %, con mayor incidencia entre mujeres y personas mayores de 50 años, alcanzando cifras de hasta el 50 % en los mayores de 85. Nuestro país afronta un “momento crítico” en salud mental. Así lo destaca la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), Marina Díaz Marsá, quien alerta de la necesidad de aumentar el número de profesionales sanitarios especializados en este problema de salud ante la demanda creciente de atención por parte de la población.
La SEPSM ha presentado un decálogo sobre los asuntos que más preocupan a los psiquiatras en materia de salud mental, desde el aumento del malestar emocional hasta la prevención del suicidio, el impacto de las redes sociales y la necesidad de una atención más humanizada. Particularmente, la Sociedad incide en la confusión existente entre las figuras del psiquiatra y el psicólogo, que repercute negativamente en un abordaje adecuado de los trastornos mentales.
Los profesionales de la salud mental también manifiestan su preocupación ante uno de los grandes males de nuestro tiempo: el mal uso de las redes sociales, que afecta especialmente a los más jóvenes. El abuso de las redes está asociado a mayor ansiedad, depresión y malestar emocional en adolescentes, especialmente en aquellos perfiles vulnerables. La adolescencia es un periodo clave para construir identidad y aprender a regular las emociones y, como destacan los psiquiatras, las redes pueden fomentar la comparación constante, la idealización del cuerpo y el miedo a quedarse fuera.
Los peligros de la obsesión por la imagen
En una sociedad en la que la delgadez y determinados estilos de vida “saludables” se presentan con frecuencia como sinónimos de éxito, control y felicidad, la SEPSM recuerda que las personas con una mayor vulnerabilidad biológica o genética, así como aquellas que atraviesan dificultades pueden recurrir al control de la ingesta y a la obsesión por la imagen corporal como una estrategia para manejar su malestar y recuperar una sensación de seguridad. No obstante, el mantenimiento de estas conductas y de estos ideales no solo no alivia el sufrimiento, sino que acaba consolidando un Trastorno de la Conducta Alimentaria.
BERBĒS, como agencia líder en comunicación especializada en salud, recuerda la importancia de cuidar nuestra salud mental, que nos ayuda a enfrentarnos mejor a las dificultades del día a día, a mejorar nuestra empatía, la confianza y la capacidad de disfrutar de la vida.



