El árbol de Navidad ya está desmontado en la mayoría de las casas, y también en los hospitales, centros de salud y compañías del sector. Estas pasadas Fiestas, convulsas en lo geopolítico, han servido para hacer balance en lo sanitario y ver que, como suele ocurrir, los grandes asuntos políticos también tienen derivadas en la salud.
Presión de Trump a las farmas
Pocas dudas caben de que el presidente de EE UU ha empezado el año fuerte y, transcurridos apenas unos días de enero, va camino de convertirse en personaje del año. Lo ocurrido en Venezuela y las declaraciones sobre Groenlandia han sorprendido tanto que quizá han opacado otra creciente presión: la que Donald Trump mantiene sobre las compañías farmacéuticas para que bajen los precios de los medicamentos en EE. UU. El pasado 19 de diciembre, Trump anunció nuevos acuerdos con compañías bajo el modelo “most favored nation”, que con ese nombre deja pocas dudas de su intención. En España, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha expresado su deseo de que “la salud no se convierta en un instrumento geopolítico”. Veremos si se cumple.
Nueva legislación farmacéutica europea
Otro hito importante del final de 2025, que tendrá recorrido en 2026, es el acuerdo definitivo sobre la nueva legislación farmacéutica europea, aprobado por el Parlamento y el Consejo Europeo. La reforma, que establece un nuevo sistema de protección de datos regulatorios iniciará su puesta en marcha técnica este año, con el objetivo de unificar el mercado europeo y eliminar las inequidades en el acceso a medicamentos críticos. A juicio de la Efpia y de Farmaindustria, aunque la nueva legislación reconoce el valor del medicamento, algo muy necesario, se trata de una reforma insuficiente para mantener la competitividad frente a EE UU y Asia. Con el inicio de la implantación y la tensión política con la que ha comenzado el año, todo está por ver.



