Dice la canción veraniega que cuando llega el calor, los chicos se enamoran. Es probable que esto sea cierto, pero también lo es que las altas temperaturas afectan a la salud, como se ha demostrado en el mes de mayo que acaba de concluir, que ha marcado un récord en mortalidad asociada. Y también, que la subida de los termómetros puede afectar a la salud mental, intensificar la irritabilidad y disminuir la paciencia. Quién sabe si habrá sido este efecto el que ha provocado que la negociación entre el Ministerio de Sanidad y los sindicatos médicos por el Estatuto Marco haya quedado rota esta semana. Y que las huelgas, lejos de terminar, se ramifiquen con negativas a hacer horas extra o “peonadas” en distintas especialidades y comunidades autónomas. Una situación que los pacientes ya están empezando a sufrir.
La ministra de Sanidad, incapaz de alcanzar un acuerdo con sindicatos médicos, incluso con Amyts, por el que ella ha mostrado simpatía en el pasado, llevó el martes al Consejo de Ministros el Anteproyecto de Ley del Estatuto Marco. Algunos implicados aseguran que había prometido no hacerlo esta semana. La “venta” del Ministerio, de cara a Presidencia, fue que este texto acaba con las guardias de 24 horas.
Sin embargo, Moncloa debió de oler el lío, y García ni siquiera salió a presentarlo en la rueda de prensa posterior. La intención de la ministra, como ha aclarado esta misma semana, es dar su trabajo por zanjado y pasarle la pelota a las Comunidades Autónomas, en la fase de alegaciones. Es el objetivo que ha perseguido sin descanso en los últimos meses, pasar a las autonomías parte del desgaste de este conflicto. Y es posible que lo consiga, al menos, de manera parcial. Pero, de momento, la próxima gran cita será el 15 de junio, día en que los médicos han convocado una gran concentración. Y no será en la sede de ninguna consejería, sino en el Paseo del Prado de Madrid, frente al Ministerio de Sanidad.
Migrantes sanos, una prioridad nacional
Mientras esto ocurre, la ministra Mónica García continúa sus intentos de marcar agenda en sanidad, fuera de este conflicto. En un momento en el que Vox exprime su campaña por la “prioridad nacional”, con el último capítulo, esta misma semana, en Castilla y León, el Ministerio de Sanidad ha presentado un estudio novedoso. Se trata del informe “Estado de salud y uso del sistema sanitario por la población migrante en España“, un documento que compara la salud de los españoles con los foráneos residentes. Entre las conclusiones, señala que La población autóctona presenta mayor prevalencia en 16 de las 21 patologías con mayor impacto en gasto y presión asistencial (con relevantes excepciones, como la diabetes).
También, que la tasa de personas con tres o más patologías crónicas es un 65% mayor entre la población nacida en España, y que la población española consume un 62% más de medicamentos que la africana y casi un 50% más que la procedente de Latinoamérica.
En cuanto al uso de los servicios de salud, los nacidos en el extranjero, en general, frecuentan menos consultas de atención primaria y más las urgencias hospitalarias. Surge así la figura que el Ministerio llama del “migrante sano”. Sin embargo, el informe también advierte de que este nivel de salud tiende a empeorar con los años de estancia en España. Habrá que preguntarse si vivir en nuestro país, como el calor, también puede perjudicar a la salud.



