A cada persona le hace feliz diferentes cosas en la vida: viajar, compartir tiempo con los familiares, ir a la playa, leer, escuchar música, practicar deporte… Sin embargo, según una investigación publicada en la revista científica Nature Mental Health, hay una serie de factores que contribuyen a una salud mental positiva: sentir que la vida vale la pena, que esté orientada hacia un objetivo y estar satisfecho con ella, auto aceptarse sin prejuicios, conseguir relaciones cercanas y afectuosas con los demás, tener una sensación de control sobre las decisiones y mantener un estado de ánimo positivo junto con la sensación de alegría de manera frecuente.
El estudio, que ha contado con 122 especialistas de 11 disciplinas distintas, refleja que el 75% coincide en que existen19 dimensiones relacionadas con el bienestar mental. No obstante, los investigadores manifiestan que una buena salud mental no supone sentirse bien todo el tiempo, sino disponer de los recursos emocionales, psicológicos y sociales necesarios para afrontar las dificultades, vivir de forma plena y encontrar sentido a la vida.
Otra de las principales conclusiones es que la salud mental positiva no está vinculada con la presencia de trastornos mentales. Así, una persona puede sentirse bien incluso conviviendo con una enfermedad mental, lo que supone un cambio de enfoque en la comprensión tradicional de este concepto. La investigación también valora la importancia de iniciativas que contribuyen al bienestar como políticas públicas que fomentan la conexión social hasta entornos educativos que promueven el optimismo en los más jóvenes.
El papel clave de las relaciones sociales
Otro estudio recogido en la revista PLOS One, ha analizado el concepto de salud mental completa poniendo de manifiesto que incluye bienestar emocional, psicológico y social. Asimismo, revela que contar con relaciones cercanas y de apoyo duplican las probabilidades de alcanzar una buena salud mental en la vejez. Por ello, destaca que tener a alguien en quien apoyarse en momentos difíciles no solo reduce el estrés, sino que también refuerza la resiliencia, la felicidad y el sentido de propósito.
No obstante, según el estudio mantener esa vida social no siempre es sencillo, ya que muchas personas tienden a reducir sus interacciones cuando van haciéndose más mayores por falta de energía, cambios en las rutinas o incluso por una menor motivación para relacionarse. Por último, los expertos insisten en que muchos de los factores que influyen en la salud mental son modificables, aunque, como se evidencia en la publicación: cuidar las relaciones sociales es esencial para envejecer bien.
En BERBĒS nos involucramos para mantener una relación fluida entre todos los miembros del equipo y llevar a cabo actividades juntos que contribuyan a nuestro bienestar emocional.



