Despertador, desayuno, mochila y a clase. Millones de estudiantes en España han vuelto esta semana a esa rutina. Esta vuelta al cole, además, ha estado marcada por los datos del Informe PISA. Esta evaluación de los alumnos de Secundaria de la OCDE ha arrojado el peor resultado de la serie histórica para nuestro país, lo que ha generado un intenso debate en la comunidad educativa. Desde el sector de la salud, que no es ni mucho menos ajeno al de la educación -sus profesionales de mañana están hoy en las aulas – se podría plantear otra reflexión. ¿Qué pasaría si la Sanidad española también se examinara? Éste podría ser el boletín de notas:

  • Donación y trasplante de órganos. Matrícula de honor. Somos líderes y eso consuela frente a otros aspectos que no están tan bien.
  • Ensayos clínicos. Sobresaliente. España está a la cabeza de Europa en este tipo de investigación, con casi un millar de estudios autorizados el año pasado, un 40% encaminados a buscar tratamientos frente al cáncer. Aunque para completar la matrícula de honor, haría falta más estabilidad para muchos investigadores públicos.
  • Profesionales. Notable alto. El sistema MIR garantiza para España unos médicos, enfermeros, farmacéuticos hospitalarios, etc. codiciados por muchos otros países. El reto es conseguir que se queden.
  • Derecho a la salud. Notable. La universalidad en el acceso a la atención sanitaria está garantizada por ley, aunque situaciones como la que se vive en Ceuta pongan contra las cuerdas el sistema.
  • Acceso a la innovación. Como mucho, aprobado raspado, con bastante margen para mejorar. En este aspecto, el alumno aventajado es Alemania, y a España le queda mucho camino para alcanzarle.
  • Listas de espera. Suspenso. Con el agravante de que las calificaciones parecen ir a peor examen tras examen.

Todas estas calificaciones, como ocurre en las escuelas, se verían influenciadas por aspectos como los continuos cambios de profesor -ocho ministros de Sanidad en 10 años-; las modificaciones en el temario –leyes sanitarias que nunca culminan sus reformas-; y los abusones de la clase, aunque estén al otro lado del Atlántico, haciendo de las suyas. En fin. La sanidad en España tendrá que hacer un esfuerzo si quiere sacar el curso con nota.

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