Se acabaron las vacaciones, toca volver a la “vida real”. Después de unas semanas desconectando, durmiendo sin despertador y dejando a un lado las prisas, volver a la rutina puede hacerse cuesta arriba. Más cansancio, menos concentración, algo de irritabilidad o esa sensación de “no puedo con todo” son bastante habituales durante los primeros días.
La buena noticia es que podemos poner en práctica algunas ideas para hacer que esta transición sea mucho más llevadera.
Recupera tus horarios poco a poco
Si durante las vacaciones te acostabas y levantabas más tarde, adelanta progresivamente la hora de dormir y de levantarte unos días antes de reincorporarte. Recuperar una rutina de sueño estable facilita la adaptación física y mental.
Y sí: intenta proteger esas 7-8 horas de descanso siempre que sea posible. Dormir bien es especialmente importante cuando volvemos a un ritmo de actividad más intenso.
El primer día no tienes que solucionarlo todo
Sentarse frente al ordenador y encontrarse decenas de correos, reuniones y tareas pendientes puede generar una sensación inmediata de agobio. Sin embargo, intentar ponerse al día con todo en unas horas puede aumentar el estrés y dificultar la concentración.
Empieza por identificar tres prioridades para ese día. Revisa primero aquello que tenga una fecha límite cercana o que pueda bloquear el trabajo de otras personas y deja para después lo que pueda esperar.
Reservar momentos concretos para consultar el correo también puede ayudarte. De esta forma, tendrás espacios de concentración para las tareas que realmente lo necesitan.
Vuelve a conectar con tus compañeros
No todo tiene que ser tareas pendientes y reuniones. Dedicar unos minutos a saludar, preguntar qué tal han ido las vacaciones y ponerse al día con tus compañeros puede ayudarte a recuperar la sensación de normalidad y a afrontar los primeros días con un ambiente más agradable.
Esos pequeños momentos de conversación durante la jornada también ayudan a hacer más llevadero el regreso.
No abandones todo lo que te hacía sentir bien
Que vuelvas al trabajo no significa que también tengan que desaparecer de tu agenda el deporte, los paseos, quedar con amigos o ese rato de lectura que has disfrutado durante el verano.
Mantener estas pequeñas actividades agradables puede contribuir a reducir el estrés y hacer más amable la transición. Un paseo al terminar la jornada, retomar alguna afición, hacer ejercicio o simplemente reservar unos minutos para desconectar pueden marcar la diferencia.
Desde BERBĒS queremos recordar que la vuelta al trabajo es también un momento para seguir cuidando de nuestra salud y bienestar. Recuperar las rutinas de forma progresiva, priorizar el descanso y prestar atención a cómo nos sentimos puede ayudarnos a afrontar el cambio de una manera más saludable.



