Desarrollar y mantener niveles adecuados de masa muscular trasciende la cuestión estética: es un seguro de vida. Hablamos de un tejido que participa en el control de la glucosa, protege nuestra movilidad, contribuye a la salud ósea y nos ayuda a preservar nuestra independencia y calidad de vida con el paso de los años.

Tener músculo significa mantener fuerza, potencia y capacidad funcional. En la vida real, esto se traduce en poder levantarnos con facilidad de una silla, subir escaleras, cargar bolsas, caminar con seguridad o prevenir caídas. Diferentes investigaciones han establecido que la masa muscular está inversamente asociada con el riesgo de mortalidad en adultos mayores.

Por otro lado, la sarcopenia o la pérdida progresiva de la masa muscular como consecuencia de la edad tiene consecuencias negativas en la salud. Por ejemplo, la sarcopenia en pacientes oncológicos aumenta la incidencia de complicaciones postoperatorias, reduce la eficacia terapéutica, deteriora la calidad de vida y reduce la supervivencia de los pacientes.

Si no lo usas, lo pierdes

A partir de los 30 años, el ser humano pierde entre un 3% y un 8% de masa muscular por década si se mantiene inactivo. Este proceso se acelera drásticamente pasados los 60 años. ¿Cómo podemos contrarrestarlo? Hay que moverse, pero no basta con caminar o correr. Hay que esforzar el cuerpo, ya sea con nuestro propio peso corporal, con mancuernas o bandas de resistencia.

La ⁠Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos o tres veces por semana. Para ganar masa muscular de forma efectiva, el enfoque debe priorizarse en la tensión mecánica y la sobrecarga progresiva, es decir, en aumentar los pesos progresivamente para “desafiar” siempre a nuestros músculos.

BERBĒS, como agencia líder en comunicación especializada en salud, recuerda la importancia de cuidarse y de ejercitarse con cabeza y buenas maneras. El músculo no solo te da fuerza, sino también salud y longevidad. Si has llegado hasta aquí, ya no puedes dar marcha atrás: es el momento de apuntarse a la actividad o rutina de ejercicio que más nos divierta para invertir en una mejor salud presente y futura.ad… quizá sean los de siempre, quizá los veamos todos los días, también en otoño, invierno y primavera. Pero podemos aprovechar este verano para escucharlos, mirarlos, y exprimir cada momento a su lado. Estos lazos dan vida y mejoran la salud mental.

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