Las claves sanitarias de la semana: terremoto político de fin de curso

Las claves sanitarias de la semana: terremoto político de fin de curso
16 julio, 2021 Berbes Asociados
Diana Morant e Isabel Rodríguez

Finalmente llegó lo que los rumores ya apuntaban desde hace un mes: la crisis de Gobierno, que ha resultado una de las mayores remodelaciones de un Ejecutivo de la historia democrática en España. Muchas caras nuevas, varias personas del “núcleo duro” del presidente que, contra todo pronóstico, salen del Gobierno, bailes de carteras… En este contexto de cambio, y a pesar de la declarada intención de dejar atrás todo lo que suene a crisis o a problemas, la Sanidad no se ha tocado, ni en los primeros ni en los segundos niveles.

La gestión de la pandemia, fuera del debate

Las razones de que el Ministerio de Sanidad haya quedado al margen del terremoto en el Gobierno sólo Pedro Sánchez las conoce, pero algunas se pueden intuir. En primer lugar, la pandemia no ha terminado, mal que le pese a quienes dirigen el país. Transcurrido casi un año y medio desde su inicio, cualquier cambio en Sanidad se interpretaría como poner en cuestión (una vez más) la gestión de la pandemia. Y, después de los rifirrafes con las autonomías de los últimos meses, cuando se ha alcanzado cierto grado de tranquilidad, y hasta cordialidad, en el Consejo Interterritorial, no parece muy prudente caldear los ánimos, en un momento en que se atraviesa, además, la “quinta ola”. Por otro lado, el Ministerio de Sanidad ya ha tenido cuatro titulares en tres años: la efímera Carmen Montón, María Luisa Carcedo, Salvador Illa y, ahora, Carolina Darias. De este modo, ha sido el ministerio con más movimiento desde que gobierna Pedro Sánchez y, sin duda, el que más presión con menos competencias ha tenido que soportar.

Caras nuevas en la sanidad

Quizá no haya cambios en el Ministerio, pero la reestructuración del Gobierno sí llevará caras nuevas al sector. Como la de la ministra de Ciencia, la ingeniera valenciana Diana Morant, que sustituye al que fue el fichaje más sorprendente de Sánchez en 2018, el astronauta Pedro Duque. También vuelve otra cara, sobradamente conocida en el mundo sanitario, la de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, médica y exconsejera de Salud en Andalucía. Con la remodelación, deja de ser portavoz del Gobierno (un puesto que quema como pocos), pero se queda con las competencias en Función Pública, lo que incluye Muface. Y en Política Territorial, que en meses pasados compartió protagonismo en el Consejo Interterritorial de Salud, la nueva responsable y portavoz del Ejecutivo será Isabel Rodríguez que, como Morant, viene de la gestión local.

Confinamiento y alarma

Con las nuevas carteras de los ministros recién entregadas, esta semana sorprendía al Gobierno la ajustada decisión del Tribunal Constitucional de declarar contrario a la Carta Magna el primer estado de alarma de la pandemia, que llevó al confinamiento más estricto, el de marzo de 2020. El Alto Tribunal no se pronuncia en contra de esta medida, de hecho, lo hace a favor, pero argumenta que se debió emplear la figura del estado de excepción y no la del estado de alarma, que conlleva menos control parlamentario del Ejecutivo. Al Gobierno no le ha sentado nada bien. Fue la nueva ministra de Justicia, Pilar Llop, la encargada de dar la cara y reaccionar a la sentencia, reiterando lo que está demostrado, que el confinamiento salvó miles de vidas, pero sin entrar en argumentos jurídicos.

¿Vacunar a los hijos por el trabajo de los padres?

Al margen del cambio de gobierno, esta semana las noticias sanitarias continúan centradas en la pandemia y la vacunación: restricciones que vuelven, avales judiciales para los toques de queda, nuevos grupos de edad para la vacunación abiertos… Y, en medio de esta letanía que ya suena familiar a todos, una propuesta nueva: la del conseller de Salut catalán, Josep Maria Agrimon, de priorizar la vacunación de hijos y parejas de profesionales sanitarios.  El objetivo, evitar bajas laborales y asegurar que estén disponibles para atender a los afectados por esta quinta ola y las que vengan después. La original propuesta, sin embargo, no ha encontrado, de momento, el apoyo de sus homólogos en el Interterritorial.

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