Cada 17 de septiembre, el Día Mundial de la Seguridad del Paciente pone el foco en uno de los grandes retos de los sistemas sanitarios: garantiza que las personas reciban una atención segura y de calidad en cada etapa de su recorrido asistencial.
Este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedica la jornada a las enfermedades no transmisibles (ENT) bajo el lema “¡Atención segura para toda la vida!”, con el objetivo de poner de relieve la importancia de la seguridad del paciente en la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de estas enfermedades.
Las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas o la diabetes, requieren en muchos casos una atención continuada a lo largo del tiempo.
Las personas que conviven con ellas pueden tener un contacto frecuente con distintos profesionales y niveles asistenciales, someterse a pruebas diagnósticas o recibir diferentes tratamientos y medicamentos. Cada uno de estos momentos representan una oportunidad para mejorar la atención, pero también puede implicar riesgos para la seguridad del paciente.
Por ello, la seguridad no puede entenderse únicamente como la prevención de un posible error puntual, sino como un principio que debe estar presente durante todo el proceso asistencial.
La OMS destaca también la importancia de promover una participación significativa de los pacientes y sus familias en su atención.
Quienes conviven con una enfermedad conocen de primera mano sus necesidades, tratamientos y dificultades. Contar con su experiencia puede ayudar a identificar riesgos y a diseñar soluciones que respondan mejor a sus necesidades reales.
Favorecer una comunicación clara, facilitar información comprensible y permitir que los pacientes puedan plantear dudas y participar en las decisiones sobre su atención son elementos que contribuyen a una asistencia más segura.
Seguridad y calidad, dos caras de una misma atención
La seguridad del paciente está estrechamente vinculada a la calidad asistencial. Prevenir daños evitables, mejorar los procesos y aprender de los errores permite avanzar hacia sistemas sanitarios más seguros y centrados en las personas.
En el caso de las enfermedades no transmisibles, este reto adquiere una especial relevancia porque la atención sanitaria puede acompañar al paciente durante años. Por eso, garantizar su seguridad requiere un compromiso continuado de profesionales, organizaciones sanitarias, responsables de políticas públicas, pacientes y familias.
“¡Atención segura para toda la vida!”
El lema elegido por la OMS para este Día Mundial de la Seguridad del Paciente resume una idea fundamental: la seguridad debe acompañar al paciente a lo largo de todo su recorrido asistencial.
Cuidar no significa únicamente tratar una enfermedad. También implica trabajar para prevenir daños evitables, mejorar la coordinación y la comunicación entre profesionales y escuchar al paciente.
El 17 de septiembre es una oportunidad para poner la seguridad del paciente en el centro, pero el compromiso con una atención segura debe mantenerse durante todo el año.
Desde BERBĒS, contribuimos a dar visibilidad a estos retos a través de la comunicación en salud, acercando información rigurosa y comprensible a profesionales, pacientes y sociedad, y favoreciendo una mayor concienciación sobre la importancia de una atención cada vez más segura.



