Abrazos, alimentos y Covid-19

Abrazos, alimentos y Covid-19
27 enero, 2021 Berbes Asociados

Nuestros abuelos “atesoraron, previsores, cada ocasión de alimentarse como si pudiese ser la última y vieron en cada mesa llena un privilegio. Mientras tanto, nosotros, capaces de vaciar sin remordimiento media nevera en la basura, crecimos en una burbuja de presunta seguridad”. Estas son algunas de las 11 líneas de una carta publicada en noviembre de 2020 en el suplemento dominical XL Semanal.

Un texto que pone de manifiesto los cambios generacionales, la mentalidad de antes; la de ahora, la importancia de lo importante –valga la redundancia–, cómo este coronavirus irrumpió en nuestras vidas y lo desestabilizó todo. TODO. Pero no solo eso, sino que muestra de manera escueta, aunque intensa, que el sentimiento compartido hoy en día es la falta –y necesidad—de abrazos, mimos, cariño. La Covid-19 ha golpeado donde más duele.

Estas frases también invitan a reflexionar sobre el despilfarro y desperdicio de alimentos que se producen diariamente. Según la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura, más conocida como FAO, cada año, en todo el mundo, se pierden o desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos con los que se podría alimentar a 3.000 millones de personas.

En esta línea, cabe destacar el metaanálisis sobre los sistemas alimentarios globales de los investigadores Joseph Poore y Thomas Nemecek publicado en 2018 en la revista Science. Ambos estimaron que el desperdicio de alimentos es responsable de alrededor del 6% del total de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, la situación no termina aquí. La ONU no deja de advertir sobre las consecuencias de nuestras acciones y nuestro comportamiento. Precisamente, en septiembre de 2020, el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley, insistió en que la crisis mundial del hambre agravada por la Covid-19 estaba entrando en “una fase peligrosa”.

No me atrevo a decir si esta pandemia nos está volviendo mejores o peores como individuos o como sociedad ni si este varapalo nos ha hecho reflexionar suficiente sobre el valor de lo importante. Pero estoy convencida, como decía el autor de la carta, de que, en cuanto se pueda, la gran mayoría atesoraremos abrazos, mimos y cariño porque “nunca se sabe”.