De la conciliación a la España vaciada: ¿es el teletrabajo la solución?

De la conciliación a la España vaciada: ¿es el teletrabajo la solución?
16 octubre, 2019 Vanesa García

El crecimiento económico de las últimas décadas ha llevado a España a las mayores cuotas de bienestar de su historia, pero, al mismo tiempo, ha generado grandes retos y desequilibrios que amenazan con comprometer la propia sostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo. Al mismo tiempo, el progreso tecnológico nos ofrece oportunidades impensables hace unas décadas. La intersección entre estas y los mencionados retos nos adentra en el terreno de las posibles soluciones.

Dejando al margen la cuestión medioambiental y los problemas para el medio natural que conlleva cierto tipo de desarrollo económico, las últimas décadas de progreso han conllevado dos efectos secundarios que son especialmente acuciantes en nuestro país: la despoblación del medio rural y la baja tasa de natalidad, que se asocia con el problema para conciliar la familia y la vida personal con la carrera profesional. Para ambos problemas se ha recetado una misma solución, posibilitada por la tecnología: el teletrabajo.

La posibilidad de desempeñar las tareas profesionales en movilidad o en el propio domicilio, independientemente de donde se encuentre éste, abre, en efecto, numerosas posibilidades, pero ¿es la solución a dos de los mayores retos que afronta España hoy en día?

Internet para repoblar la España vaciada

En un reciente coloquio, la periodista Marta García Aller, autora del libro El fin del mundo tal y como lo conocemos, comentaba las posibilidades del teletrabajo y explicaba que estas aún no se habían desplegado en la llamada ‘España vaciada’.

Las razones para que sus potencialidades no se hayan desarrollado de forma satisfactoria son dos, según indicó: la cobertura de datos no es la mejor en buena parte de la España rural, dificultando las videollamadas o la descarga de datos; y, por otro lado, sería necesario que existiese una red de hubs o nodos para emprendedores en algunos pueblos o capitales de provincia, para que aquellos que se plantean realizar su trabajo en un pueblo pequeño puedan acudir a reunirse y hacer networking con socios o clientes. “Un arquitecto consolidado y con una buena cartera de clientes puede plantearse trabajar en un lugar de este tipo, gracias a la tecnología, siempre que su conectividad sea buena; pero para una startup es muy difícil”, indicaba García Aller a modo de ejemplo.

Comunicaciones digitales en las áreas rurales

Con todo, la inversión en mejorar las comunicaciones digitales en las áreas rurales debería ser tenida en cuenta por parte del Estado como algo estratégico. Que un pequeño número de esas parejas jóvenes que aseguran que están deseando huir de la ciudad decidan dar el paso y establecerse en el pueblo de sus abuelos, por ejemplo, puede suponer que no cierre la escuela o que se mantenga la oficina bancaria de esa localidad. Es decir, que un movimiento de población de la ciudad al campo que, desde una perspectiva urbana, podría parecernos casi anecdótico puede ser la salvación de muchos pueblos.

Si hay gente joven deseando cambiar la ciudad por el campo –los llamados neorrurales, si hay muchos pueblos que desean acogerlos y si todo ello solo necesita un pequeño impulso tecnológico, porque esos jóvenes tienen trabajos que pueden realizar desde su lugar de residencia, gracias a Internet, ¿por qué esperar para poner en marcha una solución que puede ser muy positiva para todos?

Teletrabajo y flexibilidad

Con respecto a los que no nos hemos planteado –de momento– abandonar la ciudad, la tecnología también puede ser la solución para algunas de las cuestiones que se nos hacen cuesta arriba en nuestra vida de urbanitas. Centrándonos en el asunto de la caída de la tasa de natalidad, la dificultad de conciliar vida personal y laboral es la razón que aduce la mayoría de personas para retrasar o aplazar sine die la paternidad o la maternidad.

Tener un trabajo que ofrezca horarios flexibles de entrada y salida o que permita a sus empleados ahorrarse el atasco o el desplazamiento en metro alguna mañana puede suponer poder acompañar a los hijos al colegio, ahorrar horas de guardería y, en general, permitir que el concepto mismo de paternidad o maternidad deje de ser considerado algo heroico. Y todo esto sin entrar a discutir sobre las implicaciones medioambientales que podría tener evitar un cierto número de desplazamientos a la oficina.

¿Teletrabajo una opción minoritaria?

Pese a todo esto, el teletrabajo es una opción minoritaria y que aún tiene mucho recorrido en España. Solo el 7,4 % de los empleados ejerce esta opción laboral, según datos del Monitor Adecco de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo. Su crecimiento parece enfrentarse a ciertas resistencias.

Según un artículo de la Fundación Corresponsables, estas estarían relacionadas sobre todo con una cultura laboral basada en el presencialismo y con la dificultad que tienen muchas empresas para medir a sus empleados por el cumplimiento de objetivos, si estos se encuentran fuera del entorno laboral.