Desencuentros en la primera fase

Desencuentros en la primera fase
14 mayo, 2020 Vanesa García

“Fase I” de la “desescalada”

“Ha caído muy repartida”, aunque “lo importante es la salud”. No estamos a 22 de diciembre ni hablamos de la lotería de Navidad, pero estos días se han oído y visto en memes frases típicas de esa fecha para hablar de algo muy distinto: la llamada “Fase I” de la “desescalada” hacia la “nueva normalidad”, un peldaño en el desconfinamiento que esta semana ha subido la mitad de España ante la atenta mirada de la otra mitad.

Era previsible que, en este punto, con una parte de los españoles de terrazas con 10 amigos y más negocios abiertos, y la otra todavía dibujando arco iris en las ventanas, surgieran desencuentros. La primera desavenencia vino de la Comunidad de Madrid, que después de la dimisión de la directora de Salud Pública, Yolanda Fuentes, quería pasar de fase y no se le concedió. Ésta era la más previsible, pero no ha sido la única queja. El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno y, sobre todo, el valenciano, Ximo Puig, han lamentado públicamente que parte de su territorio se haya quedado en la fase 0.

Comparaciones

En concreto, Puig (PSOE) ha recurrido a comparaciones (que ya se sabe cómo son) con el País Vasco, que aún tiene más nuevos casos, más fallecidos, más hospitalizados…, pero un partido en el gobierno autonómico (PNV) que ha dado su apoyo al Ejecutivo en el Congreso para continuar con el estado de alarma. La respuesta ha sido que los criterios son técnicos y no se valoran sólo los contagiados, sino la capacidad del sistema para detectarlos, seguirlos y darles respuesta. Después del enfado de muchos propietarios de chiringuitos, parece que la semana que viene, la Comunidad Valenciana pasará de fase. Pero las desavenencias con un presidente autonómico del mismo color político han hecho más daño al Gobierno que otras.

Previsiones

También es previsible que el lunes suban el ansiado peldaño de la desescalada muchas de las zonas aún varadas en la fase 0, de Castilla-La Mancha, Andalucía y Cataluña. Barcelona y su área metropolitana, sin embargo, prefieren la cautela y es posible que pidan esperar.

Más difícil es aventurar lo que sucederá en Madrid. La capital es la única de las grandes ciudades españolas con un número de habitantes y una densidad de población que la aproxima a una “megalópolis”, aunque salvando las distancias. Esto dificulta cualquier desescalada, más allá de diferencias políticas y por muy buena que sea la preparación del sistema sanitario. Los madrileños permanecen muy atentos, sobre todo, con la vista puesta en el verano, el famoso agosto en Madrid. En pocos días se empezará a aclarar el panorama.