Cada año, el Día Europeo de la Donación de Órganos, Tejidos y Células, que se celebra en 2026 este sábado, 10 de octubre, recuerda que detrás de cada trasplante hay mucho más que una intervención médica: hay una decisión solidaria capaz de cambiar el curso de una vida. Esta jornada pone el foco en la importancia de la donación y en la necesidad de contar con sistemas eficaces, seguros y equitativos que permitan salvar vidas.

Porque hablamos de una necesidad que sigue siendo global. Según el informe del Registro Mundial, gestionado por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), en 2025 se realizaron 183.896 trasplantes de órganos en 96 países, un 4% más que el año anterior. Por su parte, en la Unión Europea se contabilizaron 11.044 donantes fallecidos, 3.660 donantes vivos y 32.816 trasplantes. Unas cifras que reflejan el avance de la medicina y la importancia de seguir aumentando la disponibilidad de órganos.

En este escenario, España mantiene una posición de referencia y marca el camino internacional. En 2025 revalidó su liderazgo universal en donación de personas fallecidas (2.547), contribuyendo con el 23% de los donantes de la Unión Europea y el 5% de los registrados a nivel global, y realizó 6.334 trasplantes de órganos. El trasplante renal fue el más numeroso, seguido del hepático, pulmonar y cardíaco.

Estos resultados son fruto de un modelo construido durante décadas. Desde la creación de la ONT en 1989, España ha desarrollado una amplia red de coordinación hospitalaria y territorial que ha convertido la donación en una parte esencial del sistema sanitario. De hecho, el denominado ‘Modelo Español’ ha sido estudiado internacionalmente y recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Solidaridad más allá de los órganos

Y la solidaridad no termina en los órganos. Los tejidos y las células también permiten tratar enfermedades y mejorar la calidad de vida de miles de personas. En España, más de 7.400 personas donaron tejidos en 2024 y se realizaron más de 53.900 implantes de tejido, incluidos tejidos oculares, osteotendinosos, cutáneos, cardíacos y vasculares.

La evolución de técnicas como la donación en asistolia (aquella que se produce tras la confirmación del fallecimiento por criterios circulatorios) también ha ampliado las posibilidades. En 2025 representó alrededor del 30% de los donantes fallecidos a nivel mundial, y España ha desempeñado un papel destacado en su desarrollo y aplicación.

Estos datos son, en definitiva, mucho más que unas meras cifras. Detrás de cada donación hay una familia que, en un momento difícil, decide ayudar a otros. Y detrás de cada trasplante hay una nueva oportunidad. Por ello, desde BERBĒS animamos a seguir este camino de coordinación sanitaria y solidaridad, porque cada gesto puede convertirse, literalmente, en una nueva oportunidad para salvar vidas.

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