En los últimos meses, distintos análisis han comenzado a evidenciar un cambio relevante en el ecosistema mediático: el impacto del uso de la Inteligencia Artificial (IA) en el consumo de información. Algunas estimaciones apuntan a una caída de hasta el 27% en páginas vistas en medios digitales, una tendencia que ya empieza a reflejarse en los datos de audiencia de numerosas cabeceras.

El motivo principal parece claro: los ciudadanos están incorporando la IA como herramienta habitual de búsqueda. Frente al modelo tradicional basado en buscadores, ahora obtienen respuestas directas sin necesidad de acceder a los medios o a otras publicaciones online o en redes sociales como Tik Tok, que hasta hace poco funcionaba como un buscador, sobre todo para las audiencias más jóvenes. Este cambio afecta especialmente a los contenidos atemporales —como, en el sector salud, información general sobre enfermedades o síntomas—, mientras que la actualidad inmediata muestra una mayor resiliencia.

No obstante, el impacto no es homogéneo. Los medios locales, regionales y las grandes cabeceras mantienen mejor sus cifras, en parte gracias al tráfico directo a sus portadas. Asimismo, los modelos basados en suscripción demuestran mayor estabilidad, al contar con usuarios fidelizados que acceden directamente a los contenidos.

Ante este contexto, es importante matizar que no asistimos a un cambio radical inmediato en la medición de resultados. Cualquier ajuste metodológico requerirá un periodo de consolidación de varios meses. Aun así, si la tendencia se mantiene, es previsible que el descenso de audiencias sea más visible a finales de 2026.

Más allá de los datos cuantitativos, este nuevo escenario refuerza la necesidad de poner en valor los aspectos cualitativos: la reputación de los medios, su papel como prescriptores y la calidad de los contenidos.

En este sentido, la IA introduce también una oportunidad estratégica. Los sistemas de inteligencia artificial priorizan contenidos estructurados, rigurosos, especializados y verificables. Precisamente, estas características son propias de los materiales elaborados por agencias de comunicación, como notas de prensa o contenidos corporativos en el ámbito de la salud.

Por ello, el papel de las agencias y de los departamentos de comunicación cobra más relevancia que nunca. No solo en la generación de contenido de calidad, sino también en la redefinición de los KPIs, que deberán incorporar nuevas variables: la presencia en fuentes utilizadas por la IA, la evaluación de la reputación corporativa o el contexto de descenso generalizado de audiencias.

Desde BERBĒS, como agencia especializada en salud, seguimos muy de cerca este fenómeno, cuyo impacto analizamos y monitorizamos de manera permanente, al tiempo que trabajamos en nuevos parámetros de medición.

La historia reciente nos demuestra que cada transformación en el consumo informativo —del papel al entorno digital, y posteriormente a las redes sociales— ha supuesto un reto, pero también una oportunidad. La IA no será una excepción. Adaptarse no es solo necesario: es estratégico.

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