La inteligencia artificial: un aliado del médico muy lejos de sustituirle en su responsabilidad

La inteligencia artificial: un aliado del médico muy lejos de sustituirle en su responsabilidad
19 febrero, 2020 Vanesa García

En los últimos años se han multiplicado las noticias que hablan del uso de la inteligencia artificial en el ámbito de la medicina. El tono a veces sensacionalista de algunos titulares puede llevar a pensar a que este tipo de sistemas puedan llegar a sustituir el papel del médico hasta el punto de que algunas tareas a la hora de diagnosticar una dolencia o prescribir un tratamiento queden en mano de las máquinas. Sin embargo, los expertos coinciden en señalar que la noción de que nos atienda un robot sigue siendo ciencia ficción y que la tecnología está muy lejos de sustituir a los médicos y su papel principal.

Más allá del terreno de la ciencia ficción y situándonos exclusivamente en el marco de lo posible, la inteligencia artificial en el campo de la medicina sí que es un campo en auge en el que se concita el interés tanto de las instituciones sanitarias como el de las empresas. Las principales aplicaciones tienen que ver con la gestión de gran cantidad de información, dentro de lo que se ha dado en llamar medicina de datos o de precisión, y también con la monitorización de los datos de salud de los pacientes.

Aplicaciones en telemedicina y prevención de la enfermedad

En el ámbito de la telemedicina, la capacidad de monitorizar a los pacientes empleando técnicas de inteligencia artificial puede favorecer la transmisión de información a los médicos si se detecta actividad relacionada con alguna posible enfermedad. Por otro lado, la cada vez mayor cantidad de datos que se dispone sobre la salud de los pacientes a través de diversas fuentes (desde los dispositivos conectados a los test genéticos) hace posible crear algoritmos predictivos y sistemas de inteligencia artificial que se valgan de ellos.

A nivel global, uno de los países con más desarrollos en marcha es el Reino Unido, que además supone un paradigma de la colaboración público-privada en el ámbito de la inteligencia artificial aplicada a la sanidad. Por ejemplo, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) está usando la plataforma DeepMind de Google para detectar determinados riesgos para la salud analizando los datos de los usuarios recolectados a través de aplicaciones móviles. Un segundo proyecto con el NHS implica el análisis de imágenes médicas de pacientes con el objetivo de crear algoritmos basados en visión computacional para detectar tejidos cancerígenos.

Iniciativas en España

En España también se vienen desarrollando experiencias en este campo. Por ejemplo, el Hospital Universitario de La Princesa de Madrid ha comenzado recientemente un programa piloto con el software Savana, del que es cofundador el médico español Ignacio Hernández Medrano, que utiliza la gran cantidad de información que genera el hospital para mejorar la gestión sanitaria, la atención de los pacientes y la investigación en el centro.

En definitiva, dentro de las tendencias que marcarán el futuro de la sanidad en los próximos años, la inteligencia artificial tendrá un papel central. Estos sistemas pueden ser un apoyo para el médico a la hora de analizar los síntomas que presenta el paciente o para ordenar los resultados que ofrecen las pruebas diagnósticas, además de permitir posibilidades como el seguimiento en tiempo real de sus síntomas. Sin embargo, aunque todos estos cambios pueden llegar a ser disruptivos, no cabe esperar que se produzcan cambios significativos en la relación médico-paciente.