Los verdaderos magos

Los verdaderos magos
26 diciembre, 2019 Vanesa García

Las fechas señaladas siempre son especiales, pero para muchos están teñidas de cierta tristeza, nostalgia, recuerdos que les hace estar a flor de piel por la contención de sentimientos y cansancio acumulado y que no pueden dejar ver o mostrar al exterior.

ELLOS tienen un trabajo muy importante, HACER MAGIA cada día, pues son quienes buscan una mirada de ilusión, una sonrisa o lanzan mensajes de esperanza, aunque sean conocedores de todos los detalles de la realidad que los envuelve y sean los que más preocupados estén.

No pueden decaer, no pueden rendirse, deben ser los fuertes y tirar con todo: familiar enfermo, resto de familia, trabajo, casa y todos los avatares de la vida que vayan llegando. No solemos pensar en cómo están ellos y, sin embargo, también necesitan ayuda.

A veces, se ven obligados a renunciar a sus vidas para cuidar de la vida de otros, dejando de cuidar de sí mismos. Ellos se consideran a sí mismos lo menos importante por encontrarse en el momento en el que se encuentran.

Son quienes velan por los derechos de quienes cuidan. Se encargan de:

Acompañar al paciente, preguntar a los doctores todo lo que no esté claro, comprender el proceso y, llegado el caso, interpretar y traducir ese lenguaje técnico que usan los profesionales y que, muchas veces, deben convertir en un mensaje esperanzador y no devastador para que sus seres queridos sigan luchando por mejorar su salud, por salvar sus vidas.
Conseguir que el enfermo sea informado de todo lo relativo a su enfermedad o no, si renuncia y se acoge a su derecho de no ser informado.
Animar al paciente a someterse a todo tratamiento que los profesionales consideren que puede ayudarles a mejorar su enfermedad y calidad de vida y a cogerles la mano cuando sientan miedo.
Ayudarle a encontrar toda la información necesaria y veraz para su autocuidado diario, cambio de hábitos y adhesión al tratamiento.
Luchar por preservar el derecho a la intimidad personal y familiar de quienes cuidan impidiendo que la información de su historia clínica llegue a quienes ellos no quieran, consientan o autoricen.

Pero, no solo realizan este tedioso trabajo, además hacen algo muchísimo más importante, hacerles felices y crear momentos para el recuerdo que jamás olvide ni quien es cuidado ni quien ejerce de cuidador pues, como Antoine de Saint-Exupéry plasmó en “El Principito”, «No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos».

La magia sale del corazón y los cuidadores son los verdaderos magos de cada uno de los enfermos que cuidan. De ellos deberíamos aprender que “La magia es un puente que permite ir del mundo visible hacia el invisible” –Paulo Coehlo– y aprender de las lecciones que cada día les da lo que reciben de ambos mundos.

Deberíamos saber que los cuidadores deben ser cuidados para poder cuidar mejor, y que muy pocos tienen la suerte de tener pequeños duendes que les ayuden y hagan su día a día más fácil poniendo esas pequeñas chispas de luz que hacen posible su magia.

Os animamos a cuidar de los cuidadores que tengáis al lado y a hacer posible que su magia brille.

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