Mercado farmacéutico y datos: entre el amor y el odio

Mercado farmacéutico y datos: entre el amor y el odio
23 octubre, 2019 Vanesa García

En los últimos años el término Big Data se ha hecho indispensable en el discurso político-sanitario. El dato ha pasado de ser un elemento casi invisible al protagonista de debates, políticas y análisis de todo tipo, pero… ¿qué son los datos? ¿por qué son tan importantes?

Según la definición de la Real Academia Española (RAE): “el dato es un antecedente necesario para llegar al conocimiento exacto de algo o para deducir las consecuencias legítimas de un hecho”. Desde esta perspectiva, el dato y lo que es más importante: su correcta interpretación confieren el poder de conocer con antelación lo que ocurrirá con casi toda probabilidad en el futuro. El conocimiento de los datos es lo más parecido a una bola de cristal que te presenta al detalle el futuro y te da la posibilidad de adelantarte para tomar las decisiones correctas.

Esta herramienta tiene un mayor valor, si cabe, para farmacéuticos y distribuidores que se enfrentan a un escenario difícil debido a varios factores que se pueden poner en contexto gracias, en parte, a los famosos datos:

Sistema de referencia de precios

El sistema establece la publicación de una orden ministerial anual que baja automáticamente el precio de miles de presentaciones. Se estima que la aplicación de la última orden de precios de referencia puede significar una reducción en las ganancias del sector de unos 150 millones de euros. Puede suponer que el mercado pase de crecer un 2 por ciento a decrecer un uno por ciento.

Descuentos obligados y deducciones

Están contemplados en la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento. Pero las distintas medidas tomadas durante y después de la crisis económica ha supuesto que, según la Federación Empresarial de Farmacéuticos Empresarios (FEFE), las Farmacias hayan afrontado, entre deducciones y descuentos, más pagos de los esperados.

Consecuencias del “recetazo”

En los últimos cuatro meses, se han incrementado los controles sobre la venta de medicamentos como analgésicos que, tradicionalmente, se han vendido sin receta, aunque están catalogados como de prescripción. La venta de la caja de 40 comprimidos de ibuprofeno 600 mg se desplomó hasta un 26% en este mes de julio en relación al mismo mes del año pasado. En julio se vendieron 1,2 millones de cajas de ibuprofeno 600 mg, hasta 450.000 unidades menos que un año antes.

Morosidad de las CCAA

El retraso por parte de las comunidades autónomas en el pago a las oficinas de farmacia por la dispensación de medicamentos financiados en los que el usuario paga sólo una parte, provoca un endeudamiento de las mismas y falta de previsión ante la ausencia de un protocolo común con plazos fijos de pagos por parte de las comunidades autónomas.

A pesar de las ventajas obvias que otorga el conocimiento amplio del sector gracias a estos datos, apostar por ellos lleva aparejados ciertos “riesgos” derivados de compartir información relevante y confidencial.
La mayoría de los farmacéuticos y distribuidores se encuentra ahora en una encrucijada a la espera de ver lo que hace el de al lado pero quizás desconozcan que el primero en mover ficha tendrá en la oportunidad de manejar el tablero a su antojo.