Tecnología de reconocimiento facial en salud

¿Realidad o una serie digna de Netflix?

Tecnología de reconocimiento facial en salud. ¿Realidad o una serie digna de Netflix?
26 febrero, 2020 Vanesa García

Tecnología y reconocimiento facial

La tecnología de reconocimiento facial ya está más que extendida entre todos. Teléfonos, tablets y diferentes dispositivos electrónicos ya se desbloquean a través ella y, al utilizarla a diario la hemos integrado y normalizado.

Hasta ahora, este tipo de software se había estado utilizando casi exclusivamente para rastrear individuos a través de cámaras de seguridad, tanto en su comunidad como a nivel mundial, pero no tenía una aplicación sobre la salud. Ahora empieza a tenerla.

Pero, ¿por qué solo ahora si esta tecnología ya existía? Por su sofisticación:  su principal algoritmo se basa en las bases de datos existentes en las que se sumerge para comparar esas características con el fin de obtener un resultado. Ahora se puede acceder a una mayor base de datos de rostros que es más accesible (recordemos que hasta lo tenemos en el móvil).

La tecnología de reconocimiento facial es un método utilizado para identificar a una persona en base a sus rasgos faciales específicos, como la estructura ósea y la textura de la piel, por ello podría mejorar aspectos en el mundo de la salud tan variados, como el diagnóstico de las enfermedades raras o la entrada de pacientes en un hospital.

Un ejemplo de ello es Face2Gene, una aplicación utilizada por médicos que puede detectar enfermedades genéticas raras en las que los pacientes tienen rasgos faciales característicos pero que los médicos pueden pasar por alto.

De hecho, un estudio reciente basado en el algoritmo de aprendizaje profundo DeepGestalt, -un marco de análisis de imagen facial, que potencia Face2Gene- ha demostrado que el algoritmo superaba a los médicos en el diagnóstico de patologías como el síndrome de Noonan.

Espejito, espejito, ¿estoy sano?

Se está trabajando en diferentes aplicaciones para esta tecnología que podrían ayudar en el día a día de la salud de las personas, lo que no se sabe es cuándo las podremos utilizar. Un ejemplo de ello son los espejos inteligentes. Se trata de un espejo, aparentemente normal, con una cámara incorporada y tecnologías existentes como el análisis de la piel y la técnica de imágenes ópticas transdérmicas para medir la presión sanguínea y el nivel de estrés. En un rápido vistazo podríamos saber, por ejemplo, si hay que revisar un lunar nuevo, o podría remitirnos al médico si hay alguna fluctuación anormal en tu presión sanguínea.

A parte de esta realidad futurística, podríamos decir que, aunque la tecnología de reconocimiento facial ha demostrado un uso muy positivo en la atención sanitaria, todavía tiene que mejorar mucho para convertirse en una herramienta imprescindible para todo médico. Se trata de algo que todavía no ha llegado.  Una cosa es tener una amplia base de datos para poder identificar las condiciones, pero otra es tener una que sea representativa de cada ser humano, independientemente de sus antecedentes.