Con responsabilidad y sentido común, por favor

Con responsabilidad y sentido común, por favor
19 mayo, 2021 Berbes Asociados

Con el fin del estado de alarma, no se han hecho esperar imágenes de grupos de personas “celebrando” tal acontecimiento, cuando lo único que habría celebrar sería un punto y final en la pandemia. Sí, las ganas de reunirse con familiares y amigos (sin preocupación), abrazarse (con seguridad), respirar aire puro, volver a los bares, abandonar la mascarilla y viajar sin cortapisas han alcanzado el máximo nivel; pero sin sentido común y sin una buena dosis de responsabilidad será difícil.

Disfrutar de la familia y los amigos aumenta el sentido de pertenencia, eleva los niveles de felicidad y ayuda a reducir el estrés, favorece la confianza en uno mismo y la autoestima e incluso puede reforzar conductas y hábitos saludables, como aseguran desde la Clínica Mayo. Al igual que disfrutar de ‘los nuestros’ tiene un impacto positivo, está demostrado científicamente que dar un abrazo o recibirlo está asociado con la atenuación de estados de ánimo negativos y es que la ausencia de tacto es un factor de estrés. Precisamente, 2020 terminó con cerca de 100.000 personas más que en 2019 viviendo solas y puede que un amplio porcentaje de ellas no recibiesen un abrazo diario. Quizás, ni uno semanal.

Los beneficios de respirar aire puro tampoco parecen discutibles, ¿verdad?: mejora el estado de ánimo, la concentración, puede aliviar el dolor de cabeza y la migraña y favorece la conciliación del sueño, entre otros. Al respecto, la Oficina Regional de la OMS para Europa pone de manifiesto que “la contaminación del aire es el mayor riesgo ambiental para la salud, responsable de aproximadamente siete millones de muertes prematuras cada año en todo el mundo y alrededor de 556.000 en Europa”.

Por otro lado, como cantaba Gabinete Caligari en los ochenta, ‘Bares, qué lugares, tan gratos para conversar…’ y no se equivocaba. Las ganas se palpan en el ambiente. Ganas de acodarse en una barra, de no preocuparse porque alguien está a menos de metro y medio, de olvidarse de si somos cuatro o diez y de si el local está perfectamente ventilado. Va quedando menos, pero todavía no es el momento. Ojalá sí lo fuera; como de guardar la mascarilla. Israel y Estados Unidos, con letra pequeña, ya pueden disfrutar de momentos sin mascarilla. ¿Y España? Algunos expertos advierten de que la población española deberá alcanzar, al menos, un 50 % de inmunidad para plantear el fin de su utilización. La buena noticia es que, aunque lentos, los índices de vacunación van incrementándose.

Y poder viajar de nuevo sin estar pendiente de restricciones ni pruebas de detección de la COVID-19 sería ¡un auténtico lujo! En España, callejear por Bárcena Mayor (Cantabria), disfrutar de la arquitectura de Frías (Burgos) o perderse por el casco antiguo de Albarracín (Teruel). En el extranjero, ver una aurora boreal en el archipiélago de Svalbard (Noruega), visitar el Antelope Canyon (Arizona, Estados Unidos) y navegar por la laberíntica bahía de Halong (Vietnam). El día que se pueda viajar sin barreras, no habrá calzado que aguante.

Para poder hacer todo esto es fundamental que todos seamos responsables y tengamos suficiente sentido común, por favor. Si hemos llegado hasta aquí, cuidémonos y cuidemos a nuestro entorno, durante unos meses más.