Confinamiento global

Confinamiento global
27 marzo, 2020 Vanesa García

Tal y como señalan los medios esta semana, un tercio de la humanidad permanece ya confinado en sus casas. Esta situación inédita, provocada por el COVID-19, puede servir de cierto consuelo para los que permanecen en sus domicilios, con exposición constante a las noticias, no siempre esperanzadoras: el coronavirus nos iguala a todos, en todo el mundo.

Esta semana, además, España se ha convertido en “punto caliente” de la pandemia, pues ha superado en número de fallecimientos a China y sigue de cerca los pasos de Italia. Es, por tanto, un buen momento para mirar al exterior y ver qué proponen o qué están haciendo algunos de los principales líderes mundiales.

Donald Trump

La historia se repite en EE UU. Tras haber recibido críticas por quitar importancia a un virus que supuestamente “tenía controlado”, Trump ha visto el peligro, con contagios masivos en lugares como la ciudad de Nueva York, y a partir del 16 de marzo ha aumentado las medidas y ha protagonizado llamamientos a suspender reuniones y a que empleados y estudiantes permanezcan en casa. Se ha rodeado, además, de reconocidos expertos en salud que incluso han osado matizar sus declaraciones. Este cambio de actitud le ha llevado a sus cotas más altas de popularidad, algo que, sin duda, pretende explotar en un año de elecciones presidenciales. La última idea ha sido entregar un cheque de 1.200 euros a cada estadounidense de ingresos bajos y medios, para ayudar a hacer frente al virus.

Ursula Von der Leyen

La UE, en el pasado, ha podido ser acusada de ponerse de perfil cuando un problema afecta sólo a algunos de sus miembros. Pero esta semana, miles de contagios después, parece haber tomado conciencia de que el COVID-19 es problema de todos, no sólo de Italia y España. La presidenta de la Comisión ha lanzado un “no estáis solos” en un tuit escrito hasta la mitad en español (detalle poco habitual). Además, ha reprendido, sin citarlas, a Alemania y Francia por “poner barreras” con restricciones a las exportaciones sanitarias, y ha lanzado un llamamiento a “la unidad”

Reino Unido

A Boris Johnson nunca le ha gustado que le digan lo que tiene que hacer. Ni Europa ni un epidemiólogo. Por eso, hasta esta semana su receta infalible contra el COVID-19 era cantar “Cumpleaños feliz” dos veces durante el lavado de manos. Esta semana, sin embargo, parece haberse llevado la bofetada de realidad que muchos otros ciudadanos en el mundo están recibiendo. Ha impuesto el confinamiento a la población durante tres semanas y lo ha explicado “de un modo simple”: “Si muchas personas enferman a la vez, el Sistema Nacional de Salud (NHS) no podrá manejar la situación y morirán más pacientes, no sólo por coronavirus, sino por otras enfermedades”. Pues eso.

Rusia

Es el país que tiene una mayor frontera con China y, desde el principio de la epidemia en Wuhan, ha puesto medidas para su control y ha permanecido como uno de los países del mundo con menor ratio de contagios. Pero la propagación en Europa y en el mundo ha puesto de manifiesto que las medidas de exclusión de entradas de ciudadanos chinos no son suficientes ahora y que es necesario el confinamiento. Tan en serio se ha tomado Vladimir Putin este asunto que incluso ha aplazado la votación de la reforma que le permitirá seguir en el poder hasta 2036.

Japón

Tras haber sido uno de los primeros países, después de China, en sufrir el COVID-19, ha intentado contenerlo por todos los medios y se ha resistido a renunciar a los Juegos Olímpicos de Tokio. Esta semana, como otros dirigentes mundiales, Shinzo Abe ha tenido que tirar la toalla, como el Comité Olímpico Internacional, y aceptar el aplazamiento de los juegos. “Estamos en un momento extremadamente crítico para atajar la propagación”, ha declarado el primer ministro nipón.

China

Entre tanto político admitiendo la realidad, los chinos son los únicos que, por ahora, ven la luz al final del túnel. Xi Jinping visitó Wuhan por primera vez la semana pasada y los habitantes del país asiático sueñan ya con alcanzar su libertad. Veremos si es posible en los próximos días.