Confinamientos a la carta

Confinamientos a la carta
6 noviembre, 2020 Vanesa García

Elecciones EE.UU

Esta semana, con permiso de las elecciones de EE UU (en las que la pandemia, desde luego, no ha sido un factor para aglutinar el voto, sino, en todo caso, para dividirlo), la actualidad política y sanitaria tiene una idea de fondo: el confinamiento. Estos días han entrado en vigor medidas en países de Europa como Reino Unido, Italia o Grecia que, con más o menos diferencias, pasan por obligar a los ciudadanos a quedarse en su casa todo el tiempo posible. En muchos casos, la única diferencia con el encierro de la pasada primavera es que las escuelas, que fueron las primeras en cerrar en marzo, permanecen abiertas.

Segundo confinamiento en España

En este contexto, a España, por supuesto, ha llegado la fiebre del segundo confinamiento. Si algo ha marcado la rentrée tras el verano es que, cada semana, hemos asistido a una especie de competición entre CC AA, a ver quién propone la medida más restrictiva, impactante y, si es posible, más barata contra la segunda ola de la pandemia. Quién decreta el toque de queda, quién pide el estado de alarma, quién cierra fronteras… esta semana ha tocado quién pide antes el confinamiento. Y el primero ha sido el que muchos consideraban el alumno aventajado de la COVID-19, el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón. Mucho antes de que el castellanomanchego Emiliano García Paje dijera eso de la “bomba radiactiva vírica”, Barbón ya dejó claro que Asturias no era como otros lugares y que allí sí que sabían lidiar frente al virus. No le faltaba razón, pues hasta hace apenas unas semanas, el Principado era una especie de oasis de la pandemia, donde los servicios sanitarios nunca llegaron al colapso de otras autonomías en la primera ola. Ahora, sin embargo, la situación ha cambiado y Asturias tiene una tasa de ingresos por COVID-19 y de ocupación de camas UCI por estos pacientes muy superior a la media. Su presidente, que ha rematado una semana complicada teniendo que guardar cuarentena por ser contacto estrecho de un caso positivo, pidió al ministro Salvador Illa que le permitiera confinar a los asturianos en sus domicilios. Le siguieron los presidentes de Ceuta y Melilla, con una situación dramática en los hospitales por la pandemia, pero sin competencias sanitarias (son las únicas que dependen del Estado). También, a su modo, Castilla y León, Murcia, que ya ha cerrado la hostelería, País Vasco, Andalucía…

Estado de alarma vigente

A todos ellos, el líder de Vox, Santiago Abascal, les desea ir a la cárcel. Sin recurrir a esos extremos, Illa les ha dicho que no. Que no, de momento. El decreto de estado de alarma vigente no contempla el confinamiento domiciliario, y lleva su tiempo cambiar las cosas. El mismo tiempo que hay que otorgar para ver si las últimas medidas adoptadas tienen algún efecto en la famosa “curva”. Aunque es una posibilidad que nunca se descarta, a nadie se le escapan las dificultades organizativas, pues hay algunas regiones, como Canarias, donde aún es verano, que de momento se salva del azote de la segunda ola e incluso mejora sus datos. Y un confinamiento asimétrico, o 17 confinamientos a la carta, podrían ser aún más complicados de imponer. A eso se une la consabida “fatiga pandémica” de la población, que coincide con los primeros altercados nocturnos en protesta por las restricciones. Para abordar este problema, Sanidad ha adoptado la medida más socorrida ante situaciones similares: crear un grupo de trabajo. Y mientras los técnicos diseñan cómo sería un posible confinamiento, también ha elaborado una recopilación de medidas variopintas en la Estrategia Nacional contra el (sic) COVID-19, aprobada en el último interterritorial.