Gigantes tecnológicos vs Islandia: ¿con quién nos quedamos?

Gigantes tecnológicos vs Islandia: ¿con quién nos quedamos?
6 abril, 2022 Berbes Asociados

La historia de David y Goliat ha servido de modo ejemplarizante en muchas ocasiones y pertenece ya a la memoria colectiva de la mayoría de la Humanidad, por lo que es una recurrente muleta que resulta oportuno recordar en muchas circunstancias, como esta que hoy nos ocupa, aunque en este caso está por ver el resultado final del hipotético combate. Y es que tratamos en esta ocasión del futuro, un futuro que nos va envolviendo hasta el punto de que no queda claro si estamos esperando su nunca alcanzable llegada o si se ha ido ya enredando entre nosotros instalándose en nuestro devenir sin que casi lo percibamos.

Claro, estamos hablando del metaverso. Desde que Neil Stephenson acuñara el término en su novela de 1992 Snow Crash, el término ha ido cobrando protagonismo en nuestra sociedad y parece ya bien acomodado  en nuestro entorno con la intención de quedarse de modo permanente, prometiendo ser un universo más allá del existente, emulando a aquella primera edición de la obra de Aristóteles que por su situación en la biblioteca detrás de ocho libros de física dio lugar al término “metafísica”.

Sin que se sepa con certeza los fundamentos del proyecto y cómo se irá consolidando, muchas son las empresas que apuestan por esta vía de cara al inmediato futuro y las más poderosas empresas tecnológicas, cual un gigantesco y omnipotente Goliat, afilan sus armas para posicionarse en este nuevo escenario. Meta, antes conocida como Facebook, se apropia de la primera parte del término, y otras grandes del sector como Google o Microsoft irrumpen en la liza, junto con todo un batallón de compañías que aportan mecanismos y herramientas para hacer viable el proyecto, como Oculus o Ray-Ban, transformando la función inicial del término en los videojuegos en todo un mundo paralelo y en expansión tras el cual, sin duda, existen básicamente intereses económicos y de poder.

Pero al igual que no toda la Galia fue conquistada por el Imperio Romano, una minúscula zona del Planeta se revela contra la ciber-invasión que se avecina o, mejor, que  ya atraviesa el dintel de nuestra puerta. Hablamos de Islandia, que, como David, se enfrenta al gigante con una herramienta propia, el Icelandverse, una imaginativa campaña publicitaria que promete que sea posible toparnos con un universo real, en donde las cosas se pueden tocar, oler y sentir en toda su magnitud. Sí, por muy imposible que parezca. Toda una utopía al alcance de la mano, que antes conocíamos como realidad, y que ahora parece tan distante como la isla que de modo tan creativo se publicita.

Una intensa batalla, de nuevo, entre David y Goliat, en el que, por tratarse de algo similar a los universos paralelos, quizás haga que los combatientes no lleguen a enfrentarse realmente nunca, sino que se limiten simplemente a coexistir sin que haya entrechocar de espadas siquiera. Más, desde BERBĒS, ahora que celebramos nuestro 25º aniversario, cualquier información nos sirve de inspiración, de impulso, y potencia nuestra mentalidad disruptiva, por lo que analizando esta situación hemos decidido seguirnos transformando para ser capaces de movernos con naturalidad entre estos dos mundos, y vislumbrar desde ya los pasos de la comunicación del futuro en sendos universos, al modo de Peter Pan viajando entre los jardines de Kensington y el País de Nunca Jamás, y sabiendo desenvolverse con eficacia en ambos. Con la premisa de avanzar “por donde pisa el buey, pero en la cuerda floja”, nos moveremos en este futuro en el que ya habitamos, sin necesidad de elegir solo una porción sino toda la globalidad de la comunicación, que emulando al universo, se expande igualmente sin cesar en inagotables planos. Todos necesarios, todos útiles, todos comunicables.

 

 

 

 

 

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