Los deberes, para el último día

Los deberes para el último día
27 noviembre, 2020 Berbes Asociados

Negociar para llegar a casa media hora más tarde y dejar los deberes para el último día. Los protagonistas de esta semana sanitaria se parecen a unos adolescentes o a sus padres, con la salvedad de que en sus manos está mucho más que las notas del trimestre.

El Consejo Interterritorial del que muchos esperaban que salieran las pautas para organizar la cena de Nochebuena, pensar con quién se comerían las uvas en Fin de Año o descartar definitivamente ver a los Reyes Magos en la cabalgata este año, terminó sin acuerdo y con un aplazamiento porque “aún queda mucho para las Fiestas”. Madrid había pedido al ministro de Sanidad, Salvador Illa, extender el toque de queda hasta la 1.30 en lugar de la 1.00; Cataluña y también Madrid querían ampliar las reuniones a 10 comensales, y no a los 6 inicialmente propuestos por el Gobierno, y otras CC AA empezaron a hablar de contabilizar núcleos familiares, que un niño contara como medio adulto y otras propuestas imaginativas, con lo que la reunión acabó con un único acuerdo sobre diabetes e insulina y sin normas claras para las Fiestas. La realidad es que nadie se atreve a asumir el coste social de romper tradiciones familiares por decreto, aunque sea necesario para preservar la salud y, probablemente, el acuerdo final se quede en unas recomendaciones a aplicar de manera más o menos laxa en función de la comunidad. También está por ver si se repite el “vuelve a casa por Navidad”, con CC AA como Castilla y León que ya han anunciado su intención de mantener el cierre perimetral.

Tampoco ha quedado clara esta semana la estrategia de vacunación anunciada por el presidente del Gobierno. Pedro Sánchez aseguró que una parte “muy sustancial” de la ciudadanía comenzaría las vacaciones de verano vacunada, pero el ministro de Sanidad sólo detalló que los internos y trabajadores de residencias de mayores y dependientes, seguidos de otros profesionales sanitarios, serían los primeros en recibir la inmunización, en el primer trimestre de 2021. Ni palabra sobre el resto de la población, a pesar de que ya se ha dividido en 18 grupos. En qué grupo se sitúa a cada persona y cuándo le llegará la cita para vacunarse, es aún una incógnita.

Por otra parte, hace mucho que hemos asumido que, si bien la COVID-19 ataca a los más vulnerables, ninguna posición política o social blinda contra el virus. Han sido numerosos los jefes de Estado, de Gobierno y líderes locales (desde Trump a Boris Johnson, de Isabel Díaz Ayuso a Quim Torra) que han sufrido la pandemia en sus propias carnes. Pero no deja de sorprendernos la capacidad del SARS-CoV-2 para trastocar los planes de todos. Esta semana ha sido el rey Felipe VI el que se ha visto obligado a guardar cuarentena por haber estado en contacto con una persona contagiada durante su día libre (el pasado domingo). Al permanecer aislado y libre de compromisos oficiales, quizá haya tenido tiempo de ir preparando el tradicional mensaje de Nochebuena, que este año las familias verán en grupos más reducidos y con una mezcla de esperanza y escepticismo. No será tarea fácil hacer una intervención que conforte a los que han perdido a seres queridos, ofrezca optimismo a quienes viven los efectos económicos de la crisis y, además, compita con otras pantallas, en las que muchas familias celebrarán la Navidad por videollamada.