Un nuevo medicamento debería ser una buena noticia

Un nuevo medicamento debería ser una buena noticia
4 octubre, 2019 Vanesa García

Si una enfermedad es una mala noticia, la llegada de un nuevo medicamento que la cura, o que permite a los pacientes combatirla durante más tiempo debería ser siempre una buena noticia. Es lo que dicta la lógica, pero en sanidad nada es tan simple.

Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO)

Esta semana en BERBĒS hemos participado en uno de los congresos médicos más relevantes a nivel mundial, el que la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) ha celebrado en Barcelona, de cuya comunicación en España hemos sido responsables. Durante esta cita científica se han dado a conocer importantes avances en algunos de los tumores más prevalentes o más dañinos: mama, colon, próstata, melanoma, ovario… La inmunoterapia y las terapias dirigidas están dando cada vez más opciones a los pacientes para luchar contra la enfermedad. En algunos casos, se trata de combinaciones que aumentan la supervivencia, en otras, atacan a las formas más agresivas del tumor. En todos, se trata de pasos adelante en la carrera contra la enfermedad. Pero en medio del debate científico, como en los últimos congresos de ESMO y de su homólogo americano ASCO, surge otra discusión, la de cómo asegurar el acceso de los pacientes. Porque no sólo hay trabajo en el laboratorio sino también en los despachos de la administración, para que, una vez aprobado el medicamento por las agencias regulatorias, llegue a su destinatario final, el paciente.

Día Internacional contra la Hepatitis C

Es una tarea compleja, pero tenemos cerca un ejemplo para recordar y sobre el que reflexionar. Esta misma semana se ha celebrado el Día Internacional contra la Hepatitis C y el Ministerio de Sanidad ha aprovechado para hacer públicos datos sobre el número de pacientes tratados con los antivirales de última generación. Desde 2015, un total de 132.851 pacientes han sido tratados, con una eficacia del 95,7%. De ellos, 40.000 (los más graves) fueron tratados en el primer año de puesta en marcha del Plan Estratégico de Abordaje de la Hepatitis C, un esfuerzo colectivo que ha hecho alcanzable el objetivo de erradicar la enfermedad. España se ha convertido, de este modo, en un ejemplo para todo el mundo, y puede ser el segundo (tras Islandia, un país de sólo 357.000 habitantes) en acabar con una patología que hasta hace muy poco era mortal.

Esta historia de éxito, aún por acabar, puede inspirar a todos los actores implicados. La voluntad para que los nuevos tratamientos lleguen a todos los pacientes que se puedan beneficiar de ellos es igual de importante que la investigación.